sábado, febrero 11, 2017

Adiós al Reus Cinema Palace

REUS SIN CINES
Ya es oficial, dentro de quince días el histórico Reus Cinéma Palace baja el telón por última vez. Como la famosa película de Peter Bogdanovich, La última película (1971), el cine de mi ex ciudad se muere. Yo ya me anticipé a dicha muerte, hace ya once meses que cogí mis maletas y me cambié a una ciudad más cinéfila con salas mejores y más agradables.
Resulta irónico pero en la ciudad se alardea de una Escola de Cinéma con un corto premiado en los Goya y en Cannes mientras dentro de dos semanas ya no tendremos películas para ver salvo el cine club o las cada vez más menguadas estanterías de los DVDs en el Carrefour local. Luego se quejan de la piratería y de las películas bajadas por internet.
De cine autóctona jamás vemos nada, ni sabemos que existe.
A mí no me extraña nada lo ocurrido. A nuestros políticos no les interesa el cine salvo para exhibir sonrisas dentífricas en los festivales, el actual Memorimatge y el efímero Reus Cinéma International que en mala hora organicé en 1989 que se saldó con aquella subvención fantasma "per cap alt" dejándome endeudado cuando estaba en paro y con mi libro sobre el fantástico español secuestrado.
En 1970 falleció mi padre, funcionario de una entidad bancaria que me ofreció una beca de estudios, todo pagado, para estudiar una carrera universitaria. Como yo deseaba ingresar en la Escuela Oficial de Cinematografía, sita en Madrid, la cantidad de insultos que recibí daban para recopilarlas en un diccionario de la grosería más chabacana. La familia no me dejó marcharme y me dolió en el alma, siempre he andado cojo desde entonces y no fue hasta 1984 que pude introducirme en la industria mediante el meritoriaje.
Harto de soledad y burlas finalmente, cuando la ocasión fue propicia, hice las maletas y adiós muy buenas. ¿Qué apoyo he tenido cuando rodé Cenizas bajo el mar? Ninguno.
He visto morir a todos los cines de mi ciudad. Los Monterrosa, Kursaal, Avenida, Escola del Travail, Orfeó Reusenc, Sala Reus. El Bartrina no murió porque lo adquirió el Centre de Lectura y el Fortuny se quedó en uno de los mejores teatros europeos. Los Cosmos y los Lauren, más recientes, tuvieron vida efímera.
En fin, para qué seguir. Que nuestros políticos sigan con su circo recibiendo visitas de la Guardia Civil. Cuanto más lejos, mejor.
Cinéma Reus Palace Requiescat in pace.
 

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