jueves, enero 17, 2013

Fernando Guillén "Cara de Plata"

RECUERDOS DE UNA REPRESENTACIÓN
Cara de Plata es una obra de teatro de Ramón María del Valle-Inclán escrita en 1922 y que se integra en la trilogía Las comedias bárbaras. La obra no se estrenó en un escenario hasta 45 años después de haber sido escrita. Concretamente en el Teatro Moratín de Barcelona el 23 de diciembre de 1967, con dirección de José María Loperena y protagonizada por Luis Prendes (Juan Manuel), Vicente Parra (Cara de Plata) y otros actores. cuando la obra salió del Moratin y empezaron los bolos hubo cambios en el reparto. Luis Prendes continuó, pero no Vicente Parra.
El papel de Cara de Plata, uno de los hijos del cacique José Manuel Montenegro, lo interpretó Fernando Guillén quien representó la obra en Reus, en el Teatre Fortuny en 1968.
En papeles secundarios estaban Gemma Cuervo, su esposa, a la que yo conocí personalmente en Ibiza en 1989, junto a sus dos hijos Cayetana y Fernando, y Carles Canut, entonces un jovencísimo desconocido.
Me hizo gracia en aquel tiempo poder ver en vivo a gentes conocidas por la televisión como los actores citados en este escrito. Fernando Guillén vino numerosas veces al Fortuny con diferentes obras.
En Cara de Plata se hacía patente el lenguaje crudo de Valle-Inclán, Guillén "Cara de Plata" le decía a su padre Montenegro "Entre maricones y putas, no se metas en disputas". El aburguesado público reusense se escandalizó por la frase y resonó un largo "¡Ooooohhhhh!" en el legendario teatro. Y una señora comentaba aborchonada "quines paraulotas diuen aquesta gent!" (qué palabrotas dicen esa gente).
La anécdota la he recordado toda mi vida porque me hacía gracia tanto sonrojo en la platea como nunca había visto.
Al final de la representación hubo ovación, Guillén se sentía emocionado porque el Fortuny estaba a rebosar. No cabía un alfiler.
En aquel tiempo la compañía de Teatro Nacional, cuando llegaba a una ciudad, representaba varias obras durante varios días. Como las entradas eran caras yo preferí ver la de Valle-Inclán porque es uno de mis escritores predilectos en lengua castellana.
Al día siguiente se representó La casa de las chivas de Jaime Salom, yo no estaba pero me contaron la siguiente anécdota.
Me explico, la obra está ubicada en la pasada guerra civil. Una familia, unos milicianos (que entonces eran los malos) y una señora que era una prostituta se refugia en la casa. Luego llega otro refugiado, esta vez un cura disfrazado para que no lo fusilen.
La mujer de vida ligera ¿de quién se enamora? pues del pobre sacerdote. Como la mujer se quiere casar, él le responde "¡Los curas no se casan!". En la platea se escuchó como un estruendo, una sonora carcajada tan estridente que los actores se quedaron helados.
Meses antes, el coadjutor de una conocida parroquia, un señor a quien conocía y respetaba, había dejado embarazada a una feligresa y colgó los hábitos para casarse.
Este hecho fue la comidilla durante meses y meses en la ciudad, escandalizados por unos hechos a los que se dio una importancia que no se merecía. Por eso, cuando Guillén soltó su frase vino la carcajada que les dejó perplejos a todo el elenco.
Nunca más me crucé con Fernando Guillén pero seguí su carrera en muchas películas en las que hacía prácticamente de todo dada su versatilidad. Una figura entrañable que siempre despertó en mí un profundo respeto. 

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