miércoles, agosto 08, 2012

Marcos Redondo, el primer profesional del espectáculo que conocí

CANTANTE DE ZARZUELA

Marcos Redondo Valencia (Pozoblanco, Córdoba, 24 de noviembre de 1893 - Barcelona, 17 de julio de 1976), más conocido como Marcos Redondo fue un barítono especializado en el popular género lírico español de la Zarzuela. El conservatorio de Ciudad Real tiene su nombre.
Que yo sepa sólo ha rodado dos películas, una durante la República, La farándula (1935) de Antonio Momplet con José Baviera, Manuel Crespo, Amalia de Isaura, Julio Infiesta, Alejandro Nolla, Antonio Palacios, José Rivero y Pilar Torres. Otra fue rodada durante la guerra civil: Zarzuela en el Liceo (1938), un mediometraje de Manuel Ordóñez de Barraicúa, un director desconocido que sólo sabemos que todó películas de propaganda de la República y naturalmente al llegar el Generalísimo debía "hacer mutis por el foro".
Del mediometraje no sabemos nada, salvo que aparece María Espinal de quien hemos encontrado los siguientes datos:
María Espinalt, considerada como una de las grandes voces de la lirica española y también de la lírica internacional nació en Barcelona el 25 de Julio del año 1910 en la calle Consell de Cent. Toda una vida dedicada a Bell Canto nos dejó un legado de majestuosas actuaciones en los mejores Teatros y Liceos del mundo.  Obras como La Boheme, La Traviata, Marina, Madame Butterfly, etc.
que fueron asesinados según cuenta el libro Las Checas Del Terror: La Desmemoria Historica Al Descubierto de César Alcalá.
Si tuviéramos que escoger alguna de sus interpretaciones, seguramente escogeríamos la de La Ilustre Moza  del maestro Moreno Torroba que interpretó en el teatro Tivoli de Barcelona con incontable éxito  durante 6 meses con su propia compañía, siguiendo luego de gira por el resto de España.
 De Marcos Redondo hemos encontrado una biografía en internet:
Marcos Redondo (Pozoblanco, 1893 - Barcelona, 1976) Cantante español de ópera y zarzuela, considerado uno de los cantantes líricos españoles más importantes del siglo XX, no sólo por su larga carrera de más de treinta y cinco años y por la intensa actividad que desarrolló (llegó a cantar trescientas sesenta y dos zarzuelas en un año), sino sobre todo por sus excelentes cualidades artísticas. Marcos Redondo poseía una voz de barítono potente, casi de tenor, que manejaba a su antojo según lo requiriera el papel; combinó brillo y pureza con expresividad, lo que unido a un timbre característico, muy personal, dio como resultado unas interpretaciones difíciles de superar.
Empezó a cantar muy de niño en el coro de la catedral de Ciudad Real, adonde le habían llevado a vivir con sus abuelos tras la muerte de su padre. En el Teatro Circo de dicha ciudad realizó sus primeras actuaciones, cantando unas romanzas de ópera y zarzuela. Ya en Madrid, ingresó en el Conservatorio de la capital donde recibió clases de Ignacio Tabuyo, magnífico educador de voces, al mismo tiempo que ganaba algún dinero como cantor de Iglesia.
En 1915 participó con un papel secundario en una Traviata representada en el Teatro Real, y con esta obra se presentó en 1919 en el Gran Teatro de Madrid con la parte de Germont. El mismo año se desplazó a Italia -donde había estado anteriormente formando repertorio con los maestros Franceschi y Bettinelli- para dar una serie de conciertos en teatros de provincias que comenzó con La forza del destino en Monza.
En 1923 debutó en el Liceo de Barcelona, cuya temporada con Manon Lescaut, de Puccini; en esta época ya había alcanzado un cierto renombre en la ópera, reafirmado con una nueva gira por Italia y otra en México y Cuba. De su repertorio operístico también destacaron La favorita, Los Payasos, Il piccolo Marat y una Carmen junto a Conchita Supervia y Antonio Cortis.
En 1924 pasó a cantar zarzuela convencido por el empresario José Gisbert, en principio durante sólo tres meses, pero su debut con El dictador en el Teatro Novedades supuso tal éxito que desde entonces se convirtió en figura indiscutible del género, a la altura de un Sagi Barba o Luis Almodóvar. Además, la zarzuela gozaba en esos años de gran popularidad y los empresarios pagaban altas retribuciones.
Fue especialmente aclamado con La calesera, en homenaje a su autor Francisco Alonso. Entre los estrenos, destacó en varias obras emblemáticas del maestro Sorozábal: Katiuska, en 1931, en el Teatro Rialto de Madrid acompañado de Conchita Panadés; La tabernera del puerto, en 1936, en el Tívoli de Barcelona; y Black el payaso en el Teatro Coliseum de la ciudad condal, en 1942. También estrenó El cantar del arriero, de Díaz Giles, con Selica Pérez Carpio, y El gaitero de Gijón, de Romo, entre otras. Se retiró en 1957 cantando La parranda en Madrid y La dogaresa en Barcelona, junto a los integrantes de la agrupación lírica que llevaba su nombre.
Era habitual que Marcos Redondo viniera con su compañía al Teatro Fortuny de Reus y como mi familia era muy aficionada al género lírico solían llevarme a ver estos espectáculos que yo disfrutaba con entusiasmo.
Marcos Redondo fue la primera figura del espectáculo que conocí en persona pues durante una de sus actuaciones en Reus, creo que debía ser Los gavilanes, porque recuerdo la canción "¡Mi aldea! ¡Cuánto el alma se recrea / al volverte a contemplar, mis lares! /  Después de cruzar los mares, /otra vez vuelvo a mirar. ¡Ah!".  Todo un grato recuerdo.

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