martes, agosto 28, 2012

25 años de malos rollos

CUARTO DE SIGLO DE UN DESDICHADO EVENTO
Hace 25 años tuvo lugar la pelea por un film inenarrable del que nada quiero saber. Nunca hablo de mis enemigos porque en cierto modo es hacerle publicidad y no lo voy hacer ahora. Ese hecho provocó además mi desencanto del fandom y del cine fantástico con los trató sólo lo mínimo.
Pero voy a recordar un hecho que muchos, intencionadamente, han olvidado. A finales de 1986, el interfecto preparaba una película que costaba 300 millones de pesetas de la época. Se titulaba La herencia del diablo y la protagonista femenina era Olvido Gara.
Quien suscribe preparaba un película sin cobrar nada. Todo el equipo iba a trabajar sin ganar dinero sólo para introducirse en el cine. Se titulaba Fantasmas del pasado. Sólo disponía de cinco mil metros de película en 16 mm. Nada más.
El director de la película de los 300 millones se entera. Nos llama a su despacho en Madrid, por lo que nos desplazamos desde Barcelona. Por teléfono nos prometió presentarnos a un productor japonés que nos pondría dinero y que personalmente nos llevaría a las oficinas de la Cinema International Corporation, que distribuyó los filmes de Acónito, su productora que se había arruinado, para avalarnos y se hiciera cargo de la distribución de mi película.
Pero cuando estábamos en el despacho  los acontecimientos dieron un giro inesperado por muchos pero que yo ya me olía. Primero soltó que me quería como un hermano, acto seguido propone cancelar mi película porque soy un profesional desconocido. Nos dijo que por ese motivo el gerenta de la mencionada distribuidora me había vetado.
Así nació ese filme que terminó como el rosario de la aurora.  Tiempo después hablé con el mismísmo gerente, que "me había vetado", y resultó que era falso. No sólo no me había vetado sino que ni siquiera le habían hablado de mí.
Y omito otros episodios harto desagradables para no amargarme el día. Como a parte del fandom le pareció bien lo que me había pasado me distancié también del mismo.
Nunca más tuvimos contacto con ese señor y nunca más volví a ver sus películas que se me han borrado de la memoria. Y nunca hablo de él para no hacerle publicidad. Sobretodo ahora que ha fallecido y considero de muy mal gusto hacer comentarios desagradables. Para mí aquel señor murió aquel aciago día y no cuento nada más.

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