sábado, enero 22, 2011

GUERRA A LA ITALIANA (1966)

Es sabido que el genial Buster Keaton las pasó moradas cuando Louis B Mayer compró su contrato a Joseph Schenck. El gran cómico de la car de palo no se adapto a la productora del León que le ofreció películas completamente inadecuadas en la época sonora de la que se salvan algunas (Las calles de Nueva York, Doughboys, Free and Easy) y el resto fueron verdaderas infamias. Keaton incluso rodó películas en el extranjero de las que guardaba mal recuerdo, aunque a veces injusto, El rey de los Campos Elíseos es más que estimable a pesar de que la producción era mucho más modesta que en los estudios de Hollywood.
Tras décadas de ostracismo, en los sesenta su carrera parecía renacer aunque en películas generalmente menores. En 1965, el anterior a su fallecimiento, viajó al Canadá dos veces para rodar dos cortos de excelente calidad (The Railrodder y The Scribe). recibió un cálido homenaje en el Festival de Venecia y rodó una película en Italia y otra en España.
La italiana se titulaba Due Marines e un Generale, dirigida por Luigi Scattini, recientemente fallecido, y en España se tituló Guerra a la italiana, donde se omitió el nombre de sus verdaderos protagonistas, Franco Franchi y Ciccio Ingrasia, dos cómicos italianos especializados en parodias algo burdas del cine de género internacional.

Tanto Scattini como el dúo Franchi e Ingrasia trataron a Keaton con un gran respeto. En su blog, Scattini declaraba lo siguiente:

Tengo bellísimos recuerdos de Buster Keaton y soy un completo deudor de su versatilidad que le llevaban a multiplicar sus gags en una continua variación que provocaba la risa y los aplausos de todo el equipo. Para acompañarle trajimos desde Estados Unidos a dos grandes característicos americanos, Fred Clark y Martha Hyer.
cuando le conocí era un hombre algo cerrado, estaba ya enfermo. Pero cuando yo gritaba “AZIONE!”, se le iluminaba la cara en escena con la fuerza que un gran actor pudiera conseguir.

Esta versatilidad me llevó a inventarme el final de la película: Cuando llegamos a la escena final: los dos marines (-franchi e Ingrassia) capturan durante la batalla de Anzio al general alemán Von Kassler. Debían entregarlo al general aliado, pero los dos marines deciden liberarlo, dejándole marchar en la confusión de la batalla.

Grabamos la escena en un campo de maíz, para confundirlo con la población, el general Keaton debe sacarse su uniforme y ponerse ropa de paisano. Para rendir homenaje al gran Buster le guardábamos una sorpresa. En el campo de maíz se encuentran un espantapájaros , que por casualidad lleva el traje que habitualmente llevaba Keaton en decenas y decenas de sus películas con el sombrero stapleton plano. Keaton se conmovió cuando los dos marines lo dejan marchar campo a través huyendo del incendio, vimos una lágrima correr por su rostro rugoso y pronunciar su única frase en toda la película: “Thank you”.. Era su adiós al cine y a la vida.

Murió pocos meses después, el 1 de febrero de 1966.

Franco y Ciccio sentían un gran respeto de trabajar con Buster Keaton, mientras el rodaba con su valor y por el amor a su tiempo cómico. Franco Franchi,m en particular, siempre estaba detrás de Keaton. Lo observaba, lo estudiaba cada gesto y movimiento. Y Keaton se sentía muy halagado por esto.

La película se presentó en Roma, en primicia en el Salone Margherita. La sala estaba repleta de gente; críticos cinematográficos, actores, productores pero era él, Buster Keaton, que había aceptado la invitación de venir a roma para promover la película. Desgraciadamente su condición física no se lo permitió. Recuerdo que al final del filme, cuando se encendieron las luces en la sala estalló una larga y cálida ovación que duró diversos minutos y la platea estaba se volvió hacia nosotros, hacia el palco donde estábamos sentados, también algunos actores sentados en la primera fila. La sala estaba dando en aquel momento un larguísimo y último saludo al gran Keaton.

Piero Umiliani creó la banda sonora de mi filme. Piero había triunfado en el cine con la banda sonora de Rufufú. Con Guerra a la italiana inició su larga colaboración profesional conmigo. La música que acompañaba la película era jocosa e irónica. Una mezcla de fanfarria, marcha militar y swing jazz que perfectamente sostenía el ritmo de la cinta y su carácter cómico.

Buster Keaton en aquel tiempo estaba bajo contrato con la American International Pictures (asociada con Italian International Film, productora de la película); le enviamos el guión que fue aceptado de inmediato con extremo entusiasmo; porque le permitían sentirse útil; venirse a Italia y actuar en el papel de un famoso general nazi, que existió realmente en el tiempo del desembarco de los americanos en Anzio. No obstante aunque se trataba de una película cómica estaba basado en referentes históricos.

Due Marines e un Generale (1966)
Guerra a la italiana

Director: Luigi Scattini
Argumento: Fulvio Lucisano
Guión: Castellano & Pipolo
Actores: Franco Franchi
Ciccio Ingrassia
Buster Keaton
Lino Banfi
Fred Clark
Marta Hyer
Música de Piero Umiliani
Productora: I.I.F. ITALIAN INTERNATIONAL FILM

Estreno en Italia 20 Abril 1966
Estreno en USA 18 Enero 1967
Estreno en Francia 20 Diciembre 1972
ESPAÑA EXPORTARÁ
PARADOS CUALIFICADOS


La canciller germana, Angela Merkel, planteará en breve a Madrid la posibilidad de que jóvenes españoles cualificados y en paro se trasladen a Alemania para trabajar, avanzó este sábado la revista Der Spiegel.
De este manera, el Ejecutivo alemán pretende resolver parcialmente su déficit nacional de profesionales especializados, y, paralelamente, contribuir a paliar el fuerte desempleo que lastra a España.

Según fuentes del medio alemán, este proyecto de cooperación bilateral en el ámbito laboral se encuentra entre los principales temas de la agenda alemana para las próximas consultas regulares hispano-alemanas, previstas para este 3 de febrero en Madrid.

Berlín planea asimismo extender esta propuesta a otros países del sur y el este de Europa, principalmente a las naciones más afectadas por la crisis de la deuda y el desempleo.
"En el sur y el este de Europa hay muchos jóvenes desempleados que buscan un empleo", argumentó a este respecto Michael Fuchs, viceportavoz del grupo parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.
España y Portugal se sitúan como los países preferidos por Alemania, ya que cuentan con profesionales jóvenes cualificados y porque los trámites burocráticos de emigración dentro de la Unión Europea son mínimos.
"Es mejor conseguir fuerza laboral que provenga de Europa, que tener que volver a cambiar las leyes de inmigración", explicó Max Straubinger, miembro de la Unión Socialcristiana (CSU), socio minoritario de la coalición gobernante.

La propaganda española siempre presenta a los países del norte de Europa como tristes y deshumanizados, pero la realidad es muy otra. En la actualidad vuelven a ofrecer un futuro a los españolitos que no lo tienen gracias a nuestros políticos con "talante" y que sólo se interesan en convertir nuestro senado en una nueva Torre de Babel.
Deberíamos reflexionar sobre la inutilidad del camino que llevamos emprendido durante décadas y pensar en convertirnos en un país serio como esos que consideramos fríos y deshumanizados.

El Gobierno alemán ha reiterado en repetidas ocasiones en los últimos meses que precisa miles de trabajadores cualificados, especialmente en el terreno de la ingeniería y las telecomunicaciones, para seguir propulsando su crecimiento económico. Dependiendo de los estudios, Alemania precisa entre 500.000 y 800.000 nuevos empleados especializados.
La primera economía europea creció un 3,6% en 2010 y espera crecer en torno al 2,3% este ejercicio, en el que la tasa de desempleo seguirá reduciéndose progresivamente hasta situarse en torno al 7%, según las previsiones oficiales.
El ministro de Economía, Reiner Brüderle, ya señaló esta semana que el Ejecutivo pretende "captar a las mejores cabezas" del panorama internacional si continúa escaseando la mano de obra cualificada.

Mirad españolitos y españolitas la que os espera en Alemania, ese país que dicen que es tan triste. Allí no hay políticos casposos e inútiles como los de aquí. Salarios europeos, seriedad, formalidad, trabajo, un futuro decente y nada de tonterías.
Dicen que en Alemania faltan cabezas pensantes, porque las que tienen no son suficiente, y las importarán de España. Muy listos los alemanes mientras que en España cuando tienes dos dedos de frente eres un estorbo. Lo bueno no mola, sólo interesa la estupidez. Así que, hala, para Alemania.


martes, enero 18, 2011

FABIOLA (1948)

Fabiola (1948) fue una monumental superproducción basada en la novela del mismo nombre del cardenal inglés Nicholas Patrick Stephen Wiseman (1802–1865). La dirigió Alessandro Blasetti (Roma, 1900-1987), uno de los directores más importantes en la época fascista del cine italiano. Acabada la guerra mundial continuó trabajando en películas importantes hasta 1969, cuando estrenó Simón Bolivar, su última aportación al mundo del cine.
Wiseman, hijo de un comerciante irlandés, nació en Sevilla donde sus padres estaban instalados por razones laborales, aunque no tardó en trasladarse a Waterfod (Irlanda) para iniciar sus estudios una vez fallecido su progenitor. En 1854 publicó su famosa novela Fabiola que obtuvo un importante éxito en toda Europa. Si Qvo Vadis contaba la primera persecución contra el cristianismo, la presente novela se ceñía a la última en la época de Diocleciano.
Las persecuciones decretadas a principios del siglo IV fueron las más brutales que se conocen, intentando conseguir su exterminación. Sin embargo fue un fracaso porque no consiguió erradicar el cristianismo que cada día obtenía mayores adeptos.

La película de Blasetti está inspirada en la época de Majencio, algunos años posterior a Diocleciano, el rival de Constantino I con quien mantuvo una guerra civil que terminó con la vida de aquel, ahogado en el río Tiber en el año 312. Poco se sabe de su gobierno, salvo que Constantino le denigró todo lo que pudo. Las persecuciones de cristianos se acabaron en la época de Diocleciano porque las consideraron improductivas e inútiles.
Por eso Constantino fue lo suficientemente inteligente en adoptar la nueva religión y adaptarse a las circunstancias. Los acontecimientos de Agora (2010) transcurrieron a finales del mismo siglo en Alejandría.

Michèle Morgan y Henri Vidal

Fabiola, la película, trata pues del triunfo del cristianismo y cómo consiguió llegar al poder. La trama transcurre alrededor del asesinato de Fabio (Michel Simon), un rico comerciante que desea liberar a todos sus esclavos, la mayoría de ellos cristianos, para adoptar la nueva religión provocando un sonado escándalo en la Roma de la época.
Es asesinado y se culpa de ello a los cristianos, sobretodo a un gladiador Rual (Henri Vidal). Fabiola (Michèle Morgan) acaba por enamorarse de él y luchará para conseguir su libertad, la cual se consigue con la llegada de Constantino I a Roma al mando de sus tropas y la consiguiente huida de Majencio.
Los actores prácticamente ya están olvidados por el público actual, Henri Vidal fue antagonista de Anthony Quinn (Atila) en Hombre o demonio (1954) y falleció prematuramente a los 40 años tras rodar ¿Quiere Ud. bailar conmigo? (1959) al lado de Brigitte Bardot.
Michèle Morgan, una de las grandes damas del cine francés, tendrá actualmente unos 90 años y estará completamente retirada del mundo del espectáculo aunque trabajó hasta edades tardías.

La película de Blasetti se ha recuperado hace pocos años, circulando copias incompletas en muy mal estado, pero aún así ha sido muy difícil de visionar. Sobretodo encontrar una copia subtitulada para poder comprender la totalidad de sus diálogos.
Más que el triunfo del cristianismo, que es básico en el metraje, la narración se centra en tiempos de cambio. cómo una sociedad, la pagana, se va hundiendo cada vez más, y los cristianos ganan en prestigio convirtiéndose la población a pasos agigantados. Una persecución final sólo sirve para que los romanos abracen la nueva religión.
Es significativo cómo el gladiador Rual rechaza matar a sus contrincantes en la arena y cómo éstos acaban por comprender y secundarle, rebelándose contra el poder del imperio negándose a matar a sus oponentes.
Fabiola pues cuenta el final de una sociedad y el nacimiento de otra. La sociedad pagana, esclavista, corrupta, deja espacio para otra más igualitaria en donde se destierra el odio, el desprecio a los semejantes. Un discurso trasladable al mundo moderno, sobretodo en 1948, fecha del rodaje, cuando se imponían las nuevas ideas socialistas en detrimento del sistema capitalista. La película establece pues un paralelismo entre ambas situaciones, aunque ya se sabe que el Vaticano de la época, con el ultraconservador Pio XII al frente, financió en parte su producción que tenía intenciones propagandísticas muy claras.
Otras producciones del tema, como Qvo Vadis, son más conocidas por ser de producción hollywoodense, utilizar el color y una puesta en escena mucho más espectacular. Pero ésta no merece caer en el olvido de ningún modo.

lunes, enero 17, 2011

SUSANNAH YORK


Susannah York nos ha dejado. De hecho hacía tiempo que no la veíamos en la gran pantalla porque los años ya la habían alejado parcialmente de ella. En los sesenta fue un rostro muy habitual: Tom Jones, Freud pasión secreta, Magnífico bribón, Un hombre para la eternidad y fue la madre de Superman en los dos primeros títulos de la serie.

No era un sex symbol ni lo pretendía, pero era una actriz de esas que me gustaban siempre. Incluso de mayor me seguía gustando. A los 72 años su vida y su carrera se han terminado para siempre.
Esa gran dama del cine británico formará parte de nuestra memoria cinéfila porque sus títulos fueron y son relevantes.

Fue una mujer de su tiempo, en los sesenta gustaban chicas como Sussanah, espigadas y etéreas, como Julie Christie y otras similares, elegantes y atractivas. Son lo que podríamos denominar chicas con clase, cultas y refinadas. En fin, es ley de vida que nuestros días tengan fecha de caducidad y una vez cumplido nuestro ciclo nos tengamos que ir. Lo importante es que nuestro tiempo lo aprovechemos al máximo y no lo desperdiciemos con tonterías como ocurre muy a menudo. La bella rubia se ha ido, pero su tiempo fue satisfactorio.

domingo, enero 16, 2011

COPIA CERTIFICADA (2010)

El cine en versión original apenas llega a ciudades como la mía, a no ser el cine club que me pilla lejos de donde yo vivo y con horarios poco adecuados para mí. Está la alternativa de ir a les Gavarres, un complejo multicine importante, pero como no tiene combinación de autobús nos tenemos que fastidiar. Siempre se está llorando por la crisis del cine pero pocas facilidades se nos da para ver buenas películas en buenas condiciones. El acceso a la cultura cinematográfica es cada día más complicado y difícil.
Así que Copia Certificada la he podido ver por un cúmulo de circunstancias ya que un amigo tiene vehículo para desplazarme al mencionado lugar.
Estamos ante un remake de Viaje a Italia (Viaggio a Italia, 1954) de Roberto Rossellini, con Ingrid Bergman y George Sanders, esta vez realizado por un director de cine iraní, Abbas Kiarostami (عباس کیارستمی) de gran prestigio internacional pero que es desconocido por el gran público. William Shimell, el protagonista, es un barítono con muy poca experiencia en cine. Este es su primer papel protagonista, exceptuando alguna filmación de alguna opera, y como actor cinematográfico. Juliette Binoche es una de la gran musa del cine francés, aunque la mayoría de sus películas sólo se ven en el cine-club o en DVD porque la distribución, ya se sabe, está en manos de las multinacionales que sólo permiten la circulación de sus películas por todo el mundo.
En Irán, el país de origen, del realizador Kiarostami , está película que nos ocupa ha sido radicalmente prohibida.


Abbas Kiarostami

Nos encontramos ante una reflexión sobre la copia y sus propios valores. Arranca la película con una conferencia para presentar un libro sobre las copias artísticas que a veces superan el original.
Después la cámara sigue a una pareja que en un principio son unos desconocidos que se acaban de encontrar pero acabarán por asumir el papel de una pareja en crisis.
Juliette Binoche llena la película, repleta de planos fijos y escasos movimientos de cámara. Una realización austera, sin estridencias ni acción. Una mirada distinta del lenguaje cinematográfico. Se trata de un viaje al interior de las personas aunque por nuestros ojos transcurran imágenes del sur de la Toscana, apareciendo algunos personajes episódicos como el matrimonio de personas mayores (con Jean-Claude Carrière, el guionista de los últimos filmes de Luis Buñuel), la pareja recién casada, la dueña del bar. Pero todo se centra en la relación de la pareja protagonista y en sus sentimientos interiores.
Un estilo exquisito, elegante, de rodar cine muy distinto al habitual. No hay grandes efectos especiales, pero hay algo mucho más importante: personas.


Juliette Binoche y William Shimell


TÍTULO ORIGINAL
Copie conforme (Roonevesht barabar asl ast) AÑO 2010. DURACIÓN 106 min. PAÍS Francia. DIRECTOR Abbas Kiarostami GUIÓN Abbas Kiarostami MÚSICA Varios FOTOGRAFÍA Luca Bigazzi. REPARTO Juliette Binoche, William Shimell, Jean-Claude Carrière, Agathe Natanson, Gianna Giachetti, Adrian Moore, Angelo Barbagallo, Andrea Laurenzi, Filippo Trojano PRODUCTORA Coproducción Francia-Italia-Irán; MK2 Productions / BiBi Film / Abbas Kiarostami Productions
PREMIOS 2010: Cannes: Mejor actriz (Juliette Binoche)
2010: Seminci: Espiga de Oro (ex-aequo)
GÉNERO Drama

sábado, enero 15, 2011

INDEPENDIENTES DE USA

Matt Keeslar, Kathleen Robertson y Johnathon Schaech
"Splendor" (1999) de Gregg Araki

El cine estadounidense no se limita a las multinacionales. De hecho ciertos paisanos no consideran "americano" el cine de Hollywood porque pertenecen a empresas de capital foráneo o mejor dicho "judío". No lo digo con ánimos de insultar ni de ofender, pero sí para especificar un hecho. Las empresas que producen las películas que vemos sólo tienen la nacionalidad de su dinero, mucho procede de Japón aunque se hayan rodado en California o Nueva York.
La época de los grandes estudios ya ha pasado a la historia. Pero junto a ese cine (por llamarlo de algún modo) que piensa antes que nada en el negocio repitiendo fórmulas machaconas, siempre hay gente que no tiene cabida en el sistema y va por libro, al margen de los grandes circuitos comerciales.
Uno de ellos es Gregg Araki, autor de Splendor (1999) que trata de un triángulo, más que de un trío. De hecho nos cuenta la relación de una mujer, actriz en paro, que se enamora de dos hombres al mismo tiempo y les propone que la compartan. Ambos hombres se hacen amigos, pero no tienen relaciones entre sí como suele ocurrir en los tríos bisexuales en que tres personas forman una pareja de tres y no una persona que mantiene al mismo tiempo relaciones con otras dos como es el caso que nos ocupa.
La comedia romántica tiene una lectura irónica porque está narrada como las comedias sentimentales de los cincuenta con amoríos almibarados sólo que en esta caso, la chica tiene dos novios en vez de uno.


En la película no se ven desnudos, es muy discreta en su forma de narrar, pese a que Araki tenga fama de osado. Kathleen Robertson, ya vista en otro título anterior, Nowhere (1997), fue en la época su pareja sentimental aunque estaba etiquetado como director "gay".

Kathleen Robertson

Nowhere es un vivo retrato de una generación que vive a la desesperada. Drogas, sexo, música moderna, fiestas salvajes, promiscuidad, homosexualidad. Gente que desea vivir a tope pero no puede, se quieren comer el mundo pero el mundo acabará por devorarlos.
Otro cineasta de la misma generación pero mucho más salvaje es Larry Clark, cineasta de culto, que dejó atónito al mundo con Kids (1995), mostrando el comportamiento sexual de unos adolescentes con muy pocas inhibiciones. Ken Park (2002) muestra escenas de sexo explícito pero reales. Un cineasta que provoca polémicas pero siempre es sincero.
En este título se reincide con el tema del trío sexual, una relación que parece tener más adeptos cada día.
En los Estados Unidos no todo son las multinacionales con sus adocenados argumentos rodados con presupuestos multimillonarios, algo se respira y gente diferente busca lograr un cine más personal y atractivo.

Stephen Jasso, Tiffany Limos y James Bullard
"Ken Park" (2002)

jueves, enero 13, 2011

CAL ROFES


Unos sobrinos segundos míos acaban de abrir un restaurante de "nouvelle cuisine" y emular al gran Ferran Adriá, a los que deseo la mayor suerte del mundo porque ya se sabe que a la parentela hay que apoyarles en todo.
Han reconvertido el antiguo negocio que fundó mi abuelo Marcelino Rofes Sancho ( rebautizado Marcel.li por los políticos actuales) en el restaurante que vemos sobre estas líneas.
Mi abuelo materno no tuve la fortuna de conocerle, porque cuando yo nací ya había fallecido. Pero era un hombre muy singular. También fue un gran hombre el paterno, pero hoy hablaremos del señor Rofes que en Reus era toda una personalidad.
Procedía de la Torre de Fontaubella, un pueblecito en donde mucha gente se apellida así.
Hace un par de años que lo visité, lo conocía de niño pero adulto poquísimas veces me he paseado por sus tranquilas y apacibles calles. Era un lunes de pascua y, oh sorpresa, mucha gente me reconoció a pesar de no haberme visto nunca.
Se ve que la familia tenemos un aire muy similar que nos hace fácilmente reconocibles.


Mi abuelo fue un gran vinatero catalán. Cuando estalló la guerra de Cuba, mis bisabuelos no querían que le reclutaran porque le necesitaban para cultivar el campo porque eran payeses, campesinos, y reunieron un dinero para pagar a un suplente que debía ir en su lugar. Pero mi abuelo, que era un hombre muy decidido, cogió el dinero, lo ingresó en un banco y se fue a la guerra sin pestañear. Fue compañero de armas de Segundo de Chomón antes de sus aventuras cinematográficas por todos conocidas.

En el resto de España se dice que los catalanes no somos patriotas, pero en el caso de mi abuelo no fue así. Fue y volvió de la isla caribeña muy orgulloso de haber participado. Yo soy pacifista y no estaría muy de acuerdo con su actitud, pero él creía en estas ideas y las debemos respetar.
Al regresar de Cuba, sacó el dinero del banco y lo invirtió en un negocio de avellanas que no fue bien, y después creó la famosa vinatera Rofinos S. A. Su vermut (ahora llamado vermú, sin "t") se hizo muy popular pero ya se sabe. Uno crea el negocio, los hijos que lo heredaron (mis tíos) lo mantuvieron y el nieto (mi primo) también. Llegaron los bisnietos y lo reciclaron en un restaurante, los tiempos han cambiado porque actualmente los consumidores son distintos.
Así que la familia Rofes continúa en la brecha pero con nuevos aires, espero que las suerte les acompañe aunque el abuelo Marcelino dejó el listón inalcanzable.

miércoles, enero 12, 2011

El sexo en la Unión Soviética

EROTISMO RUSO

El día 7 de noviembre de 1917 Vladímir Ilich Lenin (en ruso: Владимир Ильич Ленин) y sus bolcheviques arrestó al Gobierno Provisional ruso que había derrocado a los zares en febrero del mismo año, implantando la llamada dictadura del proletariado, y el día 30 de diciembre de 1922 creó un nuevo estado cuya influencia iba a ser decisiva a lo largo del siglo XX: la Unión Soviética.
Naturalmente el PCUS (partido comunista de la Unión Soviética) se hizo con todo el poder y el cine no iba a ser una excepción. El día 27 de agosto de 1919, Lenin, ya presidente del soviet de los Comisarios del Pueblo firmó un decreto nacionalizando la cinematografía, por lo cual, al abolirse la propiedad privada, fue el Comisariado del Pueblo para la Instrucción quien a partir de entonces se hizo cargo de la producción poniéndola al servicio de los intereses del partido.
Al ser un cine producido por el Estado, se producía un caso de doble censura: la ideológica y la económica. Es decir, sólo se producían aquellos filmes que sirvieran exclusivamente a los intereses del PCUS y todos los cineastas disidentes se veían completamente asfixiados económicamente si no se avenían a razones y no aceptaban la nueva realidad.
Un reciente estudio de Vitali Chentalinski, La parole ressuscitée - Dans les archives du KGB, denuncia la persecución de los intelectuales rusos en la época de Stalin. Según Chentalinski, 2.000 autores fueron encarcelados y de ellos 1.500 fueron asesinados en las prisiones o en los gulags soviéticos. Toda esa bárbara persecución ha sido silenciada por los intelectuales izquierdistas en Occidente empeñados en convencernos de que la Unión Soviética era el Paraíso Terrenal.
En las películas de la URSS se hablaba primero de héroes colectivos y después, en la época de Stalin, de héroes individuales (soviéticos, por supuesto), los cuales eran de una castidad inusitada. Esos pulcros caballeros apenas tenían vida sentimental, y mucho menos sexual. Fijémonos sino en los films de Eisenstein rodados en esta época, ni en Alejandro Nevsky (Aleksandr Nevskij, 1937-1938) ni en las dos partes de Iván el terrible (Ivan Gorznij, 1943-1945) las escenas de amor son explícitas. Al parecer todos los amores eran platónicos en la nueva Rusia, la pasión y el desenfreno quedaba para la Rusia zarista ya periclitada.
Estaban prohibidos los desnudos, los besos apasionados e incluso los filmes extranjeros proyectados en el Festival de Moscú eran masacrados por las tijeras de la censura soviética. Empero, las autoridades se proyectaban en privado aquellos títulos de fuerte carga erótica para su solaz esparcimiento, prohibiendo cualquier expresión de cine lúdico
a los ciudadanos bajo su dominio.
En honor de Serguei M. Eisenstein, cineasta digno de mi admiración y simpatía, debo destacar aquí su abortado (y manipulado) ¡Que viva Méjico! (1932) con bellos desnudos de mujeres indias, evidenciando una búsqueda de la sensualidad que en el contexto de su paí le había sido prohibido. Lamentablemente Hollywood fue incapaz de utilizar su innegable talento.
Había empero, en la extinta Unión Soviética, algunas excepciones, aunque muy escasas. En El primer maestro (Pervij ucitel, 1965) de Andrei Mikhalkov-Kontchalovsky, film de propaganda sobre la construcción del socialismo en la Kirghizia de los años 20, el realizador consiguió colar un primer plano de la bella Natalia Arinbassarova bañándose desnuda bajo un torrente, algo completamente inusitado en tan casto imperio.

Natalia Arinbassarova

Moscú no cree en las lágrimas (Moskva aliezam ne verit, 1980) de Vladimir Menshov, Oscar de Hollywood a la mejor película extranjera, es un intento de salirse del asfixiante entorno socialista. Tres chicas comparten apartamento en Moscú: Antonina (Raisa Riazanova), Ludmila (Irina Muraviova) y Katerina (Vera Alentova). Las tres fracasan en sus objetivos, Katerina conoce a un joven de la que se enamora y que la deja embarazada. Años después es nombrada directora de una fábrica, viviendo con su hija Alexandra (Natalia Vavilova), conociendo a otro hombre, Gosha (Alexei Batalov) con quien iniciará nuevas relaciones…
Veintidós años de vida moscovita vista con un prisma de buen humor, dosis de sano erotismo y excelentes intérpretes.
Por aquella época aparecieron películas de corte similar como Damu priglasciant Kavaletrov (T.L.: Las damas invitan a los caballeros) de Iván Kiasasvhvili, aventuras sentimentales y occidentalizadas de una muchacha libre e independiente, que conoce a varios hombres, pero que no piensa en el matrimonio, interpretada por una actriz muy popular, Marina Nejolova; Rudi werk (T.L.: Manos arriba) de Vladimir Grammatikov, una fábula del tipo James Bond; Vam i ne snilos (Ni siquiera lo habéis soñado) de Jlija Frez, una historia de amor entre adolescentes cuyos respectivos padres también estuvieron enamorados en su juventud.
Las películas prohibidas eran proyectados en datchas, cine-clubs clandestinos, y esas sesiones golfas tenían el nombre de klubnitschka (fresas). Era la resistencia cinéfila contra el opresor comunista.
Finalmente Stalin murió en 1953, su sucesor Nikita Jrushchov (1894-1971), más pragmático que su antecesor, condenó en el 20º Congreso del PCUS (1956) los crímenes de aquel, iniciándose una etapa mucho más blanda que la anterior y una cierta liberalización en la cinematografía. Pero no fue hasta la llegada de Mijail Gorbachov al poder en 1986 que los cambios políticos y culturales comenzaban a ser mucho má s obvios.
Con la llegada del vídeo se acrecentaron los pases clandestinos de copias piratas. Así , los cinéfilos rusos conocieron a Kim Basinger en Nueve semanas y media, o a las nuevas musas del (buen) cine americano. El pueblo exigía libertad. Había llegado una nueva etapa en la agonizante Unión Soviética, había llegado por fin el deshielo.

El deshielo

Natalya Negoda en "La pequeña Vera"

En 1988 La pequeña Vera de Vasili Pichuli fue todo un acontecimiento en el amuermado panorama cinematográfico de la URSS, no sólo porque este título contenían las primeras escenas de sexo explícito que aparecieron en las castísimas pantallas bolcheviques, sino porque es el retrato más duro y má s cruel del estado nacido de la Revolución de Octubre. Estábamos lejos ya de las epopeyas marxistas del primer Serguei M. Eisenstein y, sobretodo, de Octubre su apología del golpismo. Vientos nuevos se respiraban en Moscú, la sociedad marxista estaba ya al borde del colapso y sólo los papanatas más recalcitrantes se aferraban a su pasada gloria para justificar sus simpatías por el llamado sistema de economía planificada.


El film de Vasili Pichul tiene fuerza, mucha fuerza con un estilo neorrealista y a ratos documental, gracias al cual conocemos las formas de vida de aquel desaparecido país. El dramatismo es desgarrador y sincero. La pequeña Vera es una rebelde con causa. Harta de los convencionalismos del mundo comunista se tiñe el pelo a lo punk, lleva minifalda y utiliza un lenguaje directo, incluso obsceno, se enfrenta a la autoridad de sus padres y también al machismo recalcitrante de sus compañeros de escuela.
Realizado en plena perestroika, este film es un relato sin esperanza con unos jóvenes cuyo único futuro es la obediencia a un Estado todopoderoso que, afortunadamente, se hundió algún tiempo después víctima de sus propias contradicciones.
Mención especial nos merece Natalya Negoda, excelente actriz rusa pionera en el campo del desnudo en la ya extinta Unión Soviética cuyo estilo inició una moda que hizo temblar los cimientos del Kremlin. Si existen personajes que quedará n marcados para siempre en nuestra memoria colectiva, esta bella joven rusa, que fue testigo lúcido de una generación en descomposición, ocupará sin duda un merecido lugar de honor.

Natalya Negoda

Posteriormente, Natalya Negoda se vino para Occidente para rodar Icons (1991) de Deran Sarafian, con Frank Whaley y Roman Polanski. Antes, en 1990, intervino desde Moscú junto a Jack Lemmon, en la Gala Anual de entrega de los Oscars de Hollywood.


En el mismo año, otro film insólito, Gorod Zero (Ciudad cero, 1988) de Karen Shakhnazarov, un funcionario (Oleg Shaknazarov) viaja hacia una ciudad donde tendrá experiencias sorprendentes que reflejan, mediante el absurdo kafkiano, la sinrazón del sistema. Una línea que anteriormente cineastas checoeslovacos y polacos ya habían seguido con buena fortuna. Entre los descubrimientos del estupefacto funcionario aparece una secretaria desnuda y un club de aficionados al rock and roll, género musical prohibido en la URSS desde su creación por ser considerado perverso y aberrante por los ideólogos bolcheviques.

Gorod Zero

Más tristona fue Farewell, street urchins (1989) de Aleksander Pankratov, cuya protagonista Larissa Borodina obtuvo el premio a la mejor actriz en la III Semana Internacional de Cinéma de Barcelona en julio de 1989. Este film, caracterizado por su enorme tristeza y melancolía, lo que le hace difícilmente soportable, es una historia de seres marginados, de bandas callejeras, donde en un par de escenas íntimas comprobamos que la mencionada intérprete no tiene nada que envidiar a Natalya Negoda.
El entonces director del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audovisuales, Fernando Méndez Leite, en una conferencia dada en el Certamen de Barcelona, se lamentaba de la penetración del cine americano en la Unión Soviética y, sobretodo, del gran éxito que obtenían allí los antiguos westerns de John Wayne y compañía.
Después de ver el film de Pankratov no nos puede extrañar, si la Revolución de Octubre ha dado como resultado una sociedad tan lamentable como la reflejada en Farewell, street urchins (TL.: Adiós, muchachos de la calle), los bolcheviques ya se la podrían haber ahorrado.
Significativamente, dos años después cayó el comunismo, la Unión Soviética se desintegró y la vieja Rusia renació de sus cenizas aunque con una fuerte crisis económica. El pueblo ruso estaba arruinado, pero por fin, después de una férrea opresión económica e ideológica que había durado cerca de tres cuartos de siglo, era libre.

El sexo existe

Larissa Borodina en "Farewell, street urchins"

A finales de 1991 el Centro de Cine y Video Moskva organizó el primer festival de cine erótico en la extinta Unión Soviética. Según Rasim Darguiakh-Zade, su director: "en un país en el que no hay pan, es bueno que por lo menos haya juegos".
Era una ruptura con 70 años de absurdos tabúes sexuales, de una religión sin dios, que ha intentado monopolizar las ideologías progresistas de todo el mundo reprimiendo la disidencia. Los nuevos cineastas rusos, libres ya de sus opresores, se lanzaron al mercado con unas nuevas producciones donde el sexo tenía la importancia que corresponde: Spasi i sokhrani (Madame Bovary, 1989) de Aleksandr Sokurov, Satán (1991) de Alexandre Aristov y El otoño (1991) de Andre Smirnov.
Taxi blues (Taxi blues, 1990) de Pavel Lounguine es un duro film, en la línea de Taxi Driver de Martin Scorsese, que demuestra la putrefacción del difunto sistema soviético. Piotr Mamonov y Elena Saphonova ruedan secuencias de sexo explícito, con un trasfondo de seres marginados, música de jazz, drogas, noche. El cambio de una sociedad que intenta recuperar el tiempo perdido, y una crí tica muy dura a un mundo cerril, asfixiante y estancado en una ideología obsoleta que el tiempo ha terminado por erradicar.

1612


Violetta Davydovskaya es una de las musas más radiantes del actual cine ruso, lejos estamos de lo escrito más arriba. En castellano tenemos 1612 (2007) de Vladimir Khotinenko. Es un filme de corte histórico, con aventuras, que contiene una secuencia con varias chicas bañándose en el río, entre ellas la aludida Violetta Davydovskaya que aquí mostramos.

Violetta Davydovskaya

La castidad bolchevique es ya historia y no sólo por los alegres planos nudistas con que nos obsequia el director. La historia está muy bien desarrollada, ambientada en una época de caos en la eterna Rusia de los zares, con un gran vacío de poder.
Un mercenario español acude a prestar sus servicios a un pretendiente al trono, pero fallece y es suplantado por un esclavo ruso. Intenta adoptar los modales de su fallecido amo creyéndose todos los tópicos que por las rusias corren de nuestro país y va soltando palabrotas sin parar, caminando de forma un tanto caricaturesca. La princesa, mejor informada de las costumbres españolas, descubre la impostura.
Es una película de aventuras de época muy bien lograda, que es divertida, y está lejos de la tristeza del cine soviético de los ochenta. Todo lo contrario, muestra una Rusia cálida, más humana e ilusionada en donde la gente tiene más ganas de vivir y que luchan para conseguir su espacio de libertad. Además 1612 tiene algunos elementos fantásticos como el unicornio y bastante sentido del humor. Ninguno diría que tiene la misma nacionalidad que los títulos anteriores y es que todo cambia a veces para bien y a veces para mal. Los Lenin y Stalin sólo son un recuerdo para nostálgicos, la nueva sociedad rusa sigue otras sendas más gratificantes.

TÍTULO ORIGINAL 1612: Chroniki smutnogo vremeni
AÑO 2007
DURACIÓN 135 min.
PAÍS Rusia
DIRECTOR Vladimir Khotinenko
GUIÓN Arif Aliyev
FOTOGRAFÍA Ilya Dyomin
REPARTO Mikhail Porechenkov, Andrey Fyedorcov, Aleksandr Baluyev, Marat Basharov, Petr Kislov
PRODUCTORA Central Partnership
WEB OFICIAL http://www.1612film.ru/
GÉNERO Drama. Fantástico | Histórico. Siglo XVII
SINOPSIS En el año 1604 en Varsovia, el rey lituano-polaco Segismundo III reconoció al monje fugitivo Grigori Otrepiev como el zar Dmitri, hijo de Iván el Terrible. El falso Dmitri se convirtió secretamente al catolicismo, reunió a un ejército y emprendió la marcha sobre Moscú...

viernes, enero 07, 2011

GUERRA Y PAZ (1967)

La novela de León Tolstoy Guerra y paz ha tenido varias adaptaciones cinematográficas, generalmente muy lujosas como la dirigida por King Vidor con Henry Fonda, y ésta producida por la empresa estatal soviética Mosfilm Studios y Goskino que costó unos setecientos millones de dólares, la más cara de la historia del cine si tenemos en cuenta la inflación y el precio que tiene el dinero en cada época.
Dividida en cuatro partes, la tercera tiene la batalla más espectacular jamás filmada, 120.000 soldados, que aún figura en el Libro Guinnes de los récords. Obtuvo el Oscar de Hollywood por la mejo película de habla no inglesa, se rodó en 70 mm por vez primera en la Unión Soviética, rodándose entre 1963 y 1967 dividida en cuatro partes: Andrei Bolkonski, Natasha Rostova, 1812, y Pierre Bezukhov



Guerra y paz (en ruso: Война и мир, Voyna i mir) se estrenó incluso en cines españoles tan reacios a las producciones soviéticas en aquel tiempo. Dura unas 7 horas en su conjunto por lo que se vio dividida en dos partes en algunos países como el nuestro. En otras incluso en cuatro.
Yo he visto las siete horas seguidas porque ya se sabe cómo somos los cinéfilos a prueba de bombas. En otra sesión Waterloo (1970) del mismo director y que en cierto modo completa la presente película. Sin embargo en este caso contó con un reparto internacional con actores como Rod Steiger, Orson Welles y Christopher Plummer.
Esta gigantesca superproducción cuenta con la mejor batalla jamás filmada en cine y que vemos en la tercera parte, la batalla de Borodino, en la que se describe a la perfección los pormenores de la misma. Una batalla en la que cualquiera puede morir en el momento más inesperado. La guerra no es contada como algo épico o idealizada sino como una descarnada tragedia en la que gentes de diversos países, que ni siquiera se conocen, se ven obligados a matarse los unos a los otros por intereses que no comprenden.
Por contra tenemos el segundo episodio, centrado en el personaje de Natasha Rostova (Lyudmila Savelyeva) y su historia de amor con varios hombres que por su ingenuidad idealiza. Es una adolescente que sueña con su amor ideal hasta conocer su trágica realidad. Tolstoy cuenta en estos capítulos la transformación de una niña que se está convirtiendo en mujer aunque el aprendizaje le traiga no pocos desengaños.
La cuarta parte es impresionante, describe la llegada de las tropas napoleónicas a Moscú, el incendio de la capital rusa, la devastación con unas secuencias dantescas. Los saqueos, el pillaje. La población huyendo desesperada dejando tierra quemada tras suyo y matar de hambre a sus enemigos. Una táctica que se repitió un siglo después cuando otro megalómano emperador, Adolf Hitler, quiso repetir la invasión con idénticos resultados.
Es interesante el uso de cámaras subjetivas para analizar el estado de ánimo de los personajes, sabemos lo que sienten en el fragor de la batalla, en lo que piensan, en el miedo a la muerte.
Comparado con la versión de Vidor, yo prefiero ésta porque es mucho más realista y no recurre al cartón piedra propio de ciertas producciones hollywoodenses que evidencian su irrealidad. Vemos ciudades destruidas y grandes palacios con impresionantes fiestas de las gentes más ricas insensibles a la tragedia vivida por sus compatriotas más desafortunados.

Lyudmila Savelyeva
Muchas veces pienso porque esta novela del gran Tolstói ha merecido tantas adaptaciones cinematográficas (y ésta es sin duda la mejor) y se hayan olvidado de Los episodios nacionales de Benito Pérez Galdós. Ambas reflejan la lucha de dos pueblos contra un imperio inhumano que arrasaba todo a su paso, una lucha considerada "casposa" en TV3, pero supuso la rebelión contra la falsa libertad de la Revolución francesa prostituida por el bonapartismo. La rebelión del resto de pueblos de Europa no contra unas nuevas ideas sino contra una potencia imperialista que les avasalló.
La película de Sergei Bondarchuk ha quedado como un clásico, pese a que se ignora el cine rodado en la Unión Soviética por cuestiones políticas. Ciertos críticos mitificaron lo soviético por considerarlo el no va más del progresismo, otros lo demonizaron. Pero realmente ni una cosa ni la otra es correcta. Se hizo buen cine y malo también. La industria fue intervenida por el Estado pero no por ello el talento desapareció de sus estudios. Es otra visión del mundo que no podemos ignorar y que también nos es necesaria.


Título original: Voyna i mir (Война и мир)
Año: 1967
País: URSS
Género: Drama épico.
Dirección: Sergei Bondarchuk
Guión: Sergei Bondarchuk y Vasili Solovyov (Novela: León Tolstói)
Duración: Andrei Bolkonski 02:20:10 /Natasha Rostova 01:33:17 / 1812 01:17:47 / Pierre Bezukhov 01:32:19
Reparto: Lyudmila Savelyeva, Vyacheslav Tikhonov, Gennadi Ivanov, Irina Gubanova, Antonina Shuranova, Sergei Bondarchuk




sábado, enero 01, 2011





CONCIERTO AÑO NUEVO EN VIENA


Franz Welser-Möst

Ningún año me pierdo el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, es precisamente uno de los mayores placeres que siento a lo largo de los 365 días que lo compone. Las imágenes que nos emite la televisión austriaca son siempre elegantes y atractivas. Dicen que los conciertos de música clásica son aburridos, pero las opiniones de mentes toscas no me interesan. Hay que tener sensibilidad para disfrutar de la buena música, como del buen cine y la buena literatura. Aquella que te enriquece la mente y te hace soñar con un mundo mejor.
Disfruto con los compases de la música de los Strauss, Liszt y demás maestros del noble arte que tanto nos deleita los sentidos.

Cada año disfruto con ese concierto y sus bellas piezas, un halago a los sentidos. Para disfrutarlos hay que tener sensibilidad y amor a la belleza sea ésta musical o cinematográfica. La bella arquitectura de esta ciudad ejemplar en muchos aspectos, sede de la elegancia y la inteligencia aunque en otra época fue cuna de un imperio poco grato. El famoso Imperio Astro-húngaro tan caro a nuestro llorado Luis García Berlanga. Unos emperadores con dos caras, por una parte excelentes mecenas y por la otra atroces tiranos.
A veces lo más bueno y lo más malo coexisten en una misma persona. Es la dualidad del bien y del mal. Pero en este caso nos quedamos con lo bueno y dejamos lo malo para otra ocasión, tiempo tendré de exponerlo cuando hable de películas que retraten la época aludida.

Cada compás de los Strauss es un regalo a los sentidos, pero la música no es para leerla en un blog si no para oírla. Así que sobran palabras.



El programa oficial del Concierto de Año Nuevo es el siguiente:
  • Marcha de los jinetes, op. 428 (Johann Strauss, 1825-1899) - 02.30 minutos.
  • Vals de la muchachita del Danubio, op. 427 (Johann Strauss, 1825-1899) - 08.00 minutos.
  • La polca de las amazonas, op. 9 (Johann Strauss, 1825-1899) - 02.30 minutos.
  • Debut Quadrille, op. 2 (Johann Strauss, 1825-1899) - 05.30 minutos.
  • Los de Schönnbrunn, op. 200 (Joseph Lanner, 1801-1843) - 07.20 minutos.
  • ¡Hacia adelante!, op.432 (Johann Strauss, 1825-1899) - 03.00 minutos.
  • INTERMEDIO
  • Czardas de "Ritter Pasman" (Johann Strauss, 1825-1899) - 04.40 minutos.
  • Llantos de despedida, vals, op. 179 (Johann Strauss, 1825-1899) - 09.00 minutos.
  • Furioso-Galopp, op. 114 (Johann Strauss padre, 1804-1849) - 02.10 minutos.
  • Vals Mephisto nº 1 (Franz Liszt, 1811-1886) - 11.00 minutos.
  • Polca de Afar, op. 270 (Josef Strauss, 1827-1870) - 05.10 minutos.
  • Marcha española, op. 433 (Johann Strauss, 1825-1899) - 04.50 minutos.
  • Danza gitana de "La Perla de Iberia" (Joseph Hellmesberger, 1855-1907) - 03.30 minutos.
  • Cachucha, galopp, op. 97 (Johann Strauss padre, 1804-1849) - 02.10 minutos.
  • Amor y gozo son mi vida, op. 263 (Josef Strauss, 1827-1870) - 07.20 minutos.
  • Sin demora, polca rápida, op. 112 (Eduard Strauss, 1835-1916) - 02.00 minutos.
  • Vals del Danubio Azul, op. 314 (Johann Strauss, 1825-1899) - 11.20 minutos.
  • Marcha Radetzky, op. 228 (Johann Strauss padre, 1804-1849) - 03.20 minutos.
En el intermedio hemos visto el documental Crucero musical de la Filarmónica de Viena, relizado por Hannes Rosacher, con imágenes de actuaciones de la orquesta por San Petersburgo, Estocolmo, Tallín y Kaliningrado.