martes, mayo 10, 2011

RECUERDO DE
"REMBRANDT" (1936)

Ser cinéfilo ya no mola. En los últimos años lo que interesa es la caspa y las cutreces, pero a mí eso no me interesa para nada. A mí siempre me han gustado las buenas películas sean de la época que sean, me da igual su nacionalidad, ideología del actor principal, si ha dado buen rendimiento en taquilla ni nada por el estilo. Siempre me interesa su calidad intrínseca.
Calidad es lo que daban los hermanos Korda, Alexander y Zoltan, creadores de una época de grandes creaciones como es ésta que nos ocupa. Rembrandt (1936), la biografía del gran pintor flamenco encarnado por uno de los mejores actores de la historia del cine, Charles Laughton.
Resulta curioso que Laughton tuviera mala fama entre la profesión, un hombre tierno y sensible, pero al que muchos acusaran de pelmazo razón por la cual Alfred Hitchcock realizó aquel famoso comentario: "Nunca hagas una película ni con perros, ni con niños, ni con Charles Laughton" que por cierto trabajó con él en varias ocasiones como Posada Jamaica.
Pero a pesar de todo resultaba impagable, las películas aumentaban de calidad cuando él aparecía porque era un actor de raza, de gran ductibilidad, capaz de superar los personajes más difíciles.
En 1936, el año en que comenzó la nefasta contienda en España, Alexander Korda puso imágenes a la biografía de uno de los grandes de la pintura que, como es sabido, siempre vivió en la miseria y no se le reconoció su talento hasta su fallecimiento. Triste sino el de los grandes genios del arte universal.
El director con cada plano parecía que componía un cuadro. Se rodeó de un buen reparto, como Gertrude Lawrence, una actriz eminentemente teatral, reina de Broadway y Londres, cuya biografía fue llevada al cine por Robert Wise con Julie Andrews, un sonado fracaso comercial aunque no artístico, y la siempre impagable Elsa Lanchester, la fiel esposa del gran pintor en la ficción y del gran actor en la vida real.
Laughton borda su personaje, le saca brillo en cada frase, en cada mirada, en cada sonrisa. Tal vez el maquillaje de Rembrandt viejo me resulta molesto y escasamente acertado, pero el resto de la película es todo un recital de interpretación.
¿Y que decir del director Alexander Korda? Cineasta húngaro afincado en la Gran Bretaña, a quien debemos la mejor versión de El ladrón de Bagdad con Sabú entre otras maravillas.
Su exquisito gusto reflejado en cada plano es difícil de olvidar, algo que en el cine moderno echo mucho de menos. Su rigor en la planificación es increíble.
Pasé un buen rato revisando este clásico olvidado del cine, ese plano del maestro Rembrandt mirándose ante un espejo para pintar su autorretrato y su célebre frase "vanidad de vanidades, simple vanidad" es sencillamente impagable.

Rembrandt
Año de producción: 1936
País: Reino Unido
Dirección: Alexander Korda
Intérpretes: Charles Laughton, Gertrude Lawrence, Elsa Lanchester, Edward Chapman, Walter Hudd, Roger Livesey, John Bryning
Guión: June Head, Lajos Biró, Carl Zuckmayer
Música: Geoffrey Toye
Fotografía: Georges Périnal
Distribuye en DVD: Manga Films
Duración: 85 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Biográfico, Drama

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