jueves, abril 07, 2011

Un clásico de la cultura estadounidense


SHOW BOAT (MAGNOLIA, 1951)

Edna Ferber (15 de agosto de 1885 – 16 de abril de 1968) fue una popular novelista norteamericana que en 1926 obtuvo su mayor éxito con Show Boat. En 1952 volvió a triunfar con Gigante que en cine conocemos por la versión de George Stevens con James Dean y Elizabeth Taylor, pero esta vez nos interesa hablar de su anterior éxito basado en historias sureñas en la época del esclavismo y de la segregación racial. La propia Edna había trabajdo de joven en un teatro flotante, el James Addams Floating Theatre que surcaba las aguas del Río Misisipi en Carolina del Norte.
En algunos filmes del Oeste aparecen estos navíos fluviales pero reconvertidos en hoteles o casinos flotantes. Se sabe por las biografías de Oliver Hardy que en su juventud se ganaba la vida como cantante en estas embarcaciones tan celebradas en su tiempo.
En la novela conocemos el Cotton Blossom, al capitán Andy y su hija Magnolia. Entre otros personajes está el matrimonio afroamericano Joe y Queenie, también Parthy, a mujer marimandona de Andy y Julie Laverne, una actriz de tormentoso pasado.
El empresario teatral Florenz Ziegfeld se interesó y Jerome Kern compuso unas piezas musicales inolvidables como el célebre Ol' Man River, una de las canciones más famosas de la historia. Oscar Hammerstein II se compuso del libreto que obtuvo un éxito arrollador en Broadway creando lo que en los Estados Unidos se considera el "padre del musical norteamericano".
En 1929 se llevó al cine con Laura LaPlante como protagonista y dirección de Harry Pollard. La versión más larga que se ha producido de la famosa obra con fragmentos mudos y sonoros, pero desgraciadamente éstos se han perdido y la cinta se suele exhibir incompleta. En TVE se vio una copia sin banda de sonido desluciendo su exhibición.
En 1936, Show Boat o Magnolia vuelve a las pantallas con un director importante, James Whale, autor de los dos Frankensteins más célebrados con Boris Karloff. Aunque muchos se rasgarán las vestiduras, considero dicha película la mejor de su director o, al menos, la que más me gusta. También la versión que prefiero pese a que la de 1951 cuenta con uno de mis directores predilectos, George Sidney.
La exquisita Irene Dunne es aquí Magnolia, la ingenua hija del capitán Andy (Charles Winninger) que es embaucada por un galán de río, Gaylord Ravenal (Allan Jones) quien la apartará de su plácida vida en el río y la arrastrará a una vida falsa que la hundirá en la ruina.
Aquí, las versiones difieren porque si en 1951, una vez abandonada y embarazada, Magnolia regresa al hogar, en la versión de Whale inicia una carrera de actriz que la llevará al estrellato.
El meticuloso Whale nos muestra numerosos detalles de la vida del sur, de cómo eran las representaciones en aquel tiempo, de cómo el público chistaba cuando aparecía el villano. Además muestra el racismo de la época. La población negra entra por otra puerta y se aloja en el anfiteatro, los blancos en el patio de butacas.
Por otra parte la obra gira alrededor de Julia Laverne (Helen Morgan), la actriz principal de la compañía fluvial, que resulta ser hija de un blanco y una negra, pasando por blanca a causa de su tez clara.
Además, como atractivo principal tenemos en el reparto a dos leyendas de raza negra como Hattie McDaniel que años después triunfó en Lo que el viento se llevó, y Paul Robeson, fabuloso cantante de voz profunda cuya carrera se hundió por sus convicciones políticas. Este actor afroamericano era de una gran altura intelectual, hablaba veinte idiomas, entre ellos el castellano y después de rodar esta película y cantar el espléndido Ol' Man River viajó a España para ayudar a la República alistándose en el batallón Lincoln. Según cartas aparecidas en la prensa española, algunos paisanos le conocieron personalmente porque llamaba la atención adonde fuere. Hablaba un castellano perfecto y colaboraba como camillero en servicios médicos. Además, en la Guerra Civil española, fue la primera vez en la historia de los Estados Unidos que en un ejército norteamericano blancos y negros convivían como iguales luchando codo con codo mientras que en las guerras mundiales vivían segregados.
El auge de los musicales Metro una vez pasada la Segunda Guerra Mundial propició una tercera adaptación a todo color dirigida por George Sidney. Antes en 1946, en la biografía de Jerome Kern, Hasta que las nubes pasen (1946), el filme arrancaba con escenas de Magnolia con una soprano que triunfaba entonces en Broadway, Kathryn Grayson. Como actriz era limitada y no demasiado apta para el cine, pero sí transmitía una personalidad encantadora y agradable.
Así que repitió el papel de las reposiciones de la obra en Broadway y el citado filme en la nueva versión colorista obteniendo un importante éxito.
El embaucador Ravenal corrió a cargo de Howard Keel, muy adecuado para el personaje y entonces galán de moda. Mención aparte se recen los actores que encarnaron al capitán Andy y su marimandona esposa, los siempre entrañables e impagables entre los impagables, Joe E. Brown y Agnes Moorehead. Desgraciadamente los papeles del matrimonio afroamericano quedan reducidos a su mínima expresión, Queenie apenas aparece y Joe sí canta su canción pero aparece muy desdibujado. William Warfield en cambio puso el alma en su interpretación de la famosa canción Ol' Man River que llamó la atención de todos los públicos, pero su carrera fue fugaz dedicándose a la enseñanza.
En cambio creció el papel de los actores secundarios de la compañía, Marge y Gower Champion, un matrimonio de bailarines famosos de la época, nos sorprenden con sus impresionantes números coreográficos. Además, como Julia Laverne nos encontramos a la bella entre las bellas Ava Gardner, una actriz que en cierto modo basó su carrera en su atractivo físico innegable.
Si estéticamente la versión de Sidney es impecable, se echa de menos lo que se ha perdido de la versión anterior. Whale era un director mucho más profundo, más detallista. Sidney en cambio es más esteticista. Pero ambas versiones son de gran altura y si es de agradecer que la colorista siempre está en las estanterías de DVDs, recientemente encontré una buena copia, la de Whale es ignorada por nuestros editores. De la muda ni os cuento.
Esos teatros flotantes han aparecido además en películas de Bud Abbott y Lou Costello, Judy Garland, pero con otros argumentos alejados del que nos ocupa. Yo desconozco si en la actualidad continúan existiendo o han desaparecido para siempre. Eso sería una lástima porque resultan agradables y románticos, llevar la diversión y el espectáculo de puerto en puerto a lo largo de un trayecto fluvial con variedad de paisajes. Sería hermoso vivir así y llevarse el teatro a cuestas.

Cartel de la versión de Broadway

La versión de 1936

Paul Robeson, Irene Dunne, Hattie McDaniel y Helen MorganVersión 1936
Howard Keel, Kathryn Grayson, Joe E. Brown, Agnes Moorehead, Robert Sterling y Ava Gardner, Versión 1951

Un teatro flotante

1 comentario:

Marucha dijo...

Muchas gracias por la información,ha enriquecido mi intelecto.