domingo, abril 03, 2011

Musical de Lilian Harvey

NIE WIEDER LIEBE (1931)
(NO MÁS AMOR)


Estamos ante una de las primeras películas de Anatole Litvak que en algunos lugares algo despistados llaman cine del holocausto por haberse rodado en Alemania.
Nie Wieder Liebe, que se podría traducir como "¡No más amor!", es hija de la República de Weimar en un país aquejado de una fuerte crisis, Alemania, que en breves años cayó en brazos del Partido Nacionalsocialista, un monstruo que fue engendrado no sólo por los alemanes sino por todos los europeos en las durísimas condiciones de la Paz de Versalles y en una crisis brutal con diez millones de parados.

Lilian Harvey, Harry Liedtke y Anatole Litvak

El punto de partida son las andanzas de un tenorio adinerado (Harry Liedtke) que es estafado por sus conquistas. Harto de ser blanco de tanta mujer sin escrúpulos fleta un barco y su mayordomo Felix Bressart (actor judío que tuvo que huir a los Estados Unidos y a quien hemos visto en numerosas películas de la época) recluta en los bajos fondos a los seres más siniestros que también huyen del género femenino.
En este barco tienen un lema, "¡No más amor!", y surcan los mares y los océanos cantando una canción contra esos seres que tantas veces les han engañado. En fin, pasan cuatro años, y cerca de Inglaterra descubren un náufrago que resulta ser nada más y nada menos que una bella mujer (Lilian Harvey, la gran estrella de los estudios alemanes en aquel tiempo), una estafadora que ha escapado de presidio.
La mujer sabrá manejarles como es debido. Entre la tripulación incluso nos encontramos a un sevillano (Raoul Lange, un actor argentino del que tenemos pocas referencias).


Al mismo tiempo que se rodaba la versión alemana, en los mismos estudios se rodó otra en francés con la misma Lilian Harvey que en España se estrenó como Pez de tierra. Calais-Douvres (1931) la versión francesa con André Roanne y Armand Bernard

Vista en la actualidad, en pésimas condiciones, la versión alemana ya que la francesa no hay forma de localizarla, sorprende por su desparpajo. Una película alegre en un país que iba al desastre, en unas condiciones difíciles, y que nos muestra una cara amable con esta comedia excéntrica que en su día gozó de gran éxito. Los coleccionistas de películas nos encontramos mucho Hollywood clásico, pero pocas películas de otras latitudes.
Alemania cayó en la dictadura nazi y el doctor Goebbels se cuidó de prohibir y de hacer desaparecer muchas de esas obras que daban una imagen de Alemania que no les convenía. Después los soviéticos y los demás aliados desmantelaron y destruyeron la industria cinematográfica alemana que padeció una doble opresión. La de los nazis y la de los imperialismos soviéticos y hollywoodenses que aprovecharon la ocasión para deshacerse de un peligroso rival.
Actualmente estas películas han caído en el olvido, pero cuando tenemos oportunidad de visionarlas nos encontramos con obras desconocidas que nos sorprenden por su frescura y por la imagen rota de un país que pudo ser grande y se hundió en la mayor miseria humana.
Y siempre es un placer reencontrarnos con Lilian Harvey que acabó por hacer las maletas para viajar a un Hollywood en el que no tuvo éxito y de ahí, tras algunas películas, al olvido que no se mereció.


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