miércoles, marzo 02, 2011

SUEÑOS DE CIRCO (1954)

Sueños de circo es una de mis películas en mi ya remota infancia. Lilli Palmer era su protagonista. Era una mujer hermosa en aquel tiempo y lejana a la imagen que dio posteriormente en La residencia de Narciso Ibáñez Serrador.
Sin embargo en España la película que nos ocupa tardó algunos años en estrenarse y si se produjo dicho feliz acontecimiento fue debido al enorme éxito que Romy Schneider obtuvo con Sissi un año después, lo que produjo que sus otras películas se estrenaran de inmediato como Los jóvenes años de una reina, La panadera y el emperador, las dos continuaciones de Sissi.
El impacto de esa joven fue espectacular, extraordinario. A los críticos no les gustaban sus películas porque eran muy rosas, pero las chicas de la época la imitaban sin cesar.
Actualmente un modelo equiparable en popularidad lo protagoniza Miley Cyrus con su Hannah Montana, salvando las distancias, lo que apunto para dar a entender el éxito de que disfrutó Romy en su día. Sin embargo la actriz era muy inteligente y no se durmió en los laureles. Acabada su buena racha se dedicó a rodar películas de gran calidad en Francia, Reino Unido, Hollywood. En Corrupción en el internado (1958), de Geza von Radvanyi, volvió a coincidir con Lilli Palmer y se dieron un buen morreo lésbico que levantó ampollas. Fue su ruptura con Sissy, la emperatriz de Austria, que merecería una película más rigurosa históricamente porque revolucionó la vida de este país en su tiempo.

Arriba y abajo, Romy Schneider con Claus Biederstaedt


Sueños de circo actualmente es una película agradable, simpática, colorista. Un buen ejemplo de cine musical alemán, con buenos números musicales y la canción Oh, Mein Papa que en su época hizo furor. Resulta curioso, cuando se estrenó esta obra sin pretensiones, yo debía ser un niño que no había hecho siquiera la primera comunión y al visionarla ayer resultó que me la sabía de memoria a pesar de haber transcurrido más de 53 años. En cambio no recuerdo películas vistas hace dos días.
Eso es debido al paso del tiempo, a la edad, pero también a que unas películas dejan huella y otras no. Nuestra memoria es selectiva y borra lo que no nos interesa.
Verla actualmente ha sido una experiencia agradable, una película sobre el mundo del circo o el paso del circo por una ciudad, provocaba grandes carcajadas y, al menos, no nos aburrían con el recuerdo de tiempos mezquinos como suele ocurrir en nuestro cine, véase Pájaros de papel, estropeada por la amarga memoria del franquismo añadiendo una trama política gratuita que no aporta nada al tema.
En cambio el título que nos ocupa destaca por su brillantez, sus ganas de vivir, su elegancia y su inocencia. El cine musical alemán ha sido olvidado de nuestras dvdtecas y es hora ya de recuperarlo.

En el centro Rudolf Vogel, derecha Lilli Palmer


Feuerwerk
(título alemán), Oh, Mein Papa (título griego), Feu D’Artifice (título francés) 1954, Alemania, Suiza, 97 min. Director: Kurt Hoffmann Guión: Erik Charell Fotografía: Günther Anders Música: Paul Burkhardt Intérpretes: Lilli Palmer, Karl Schönböck, Romy Schneider, Claus Biederstaedt, Werner Hinz, Rudolf Vogel, Margarete Haagen, Ernst Waldow, Käthe Haack



Rudolf Vogel y Romy Schneider

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