viernes, febrero 25, 2011


LA PÍCARA INGLATERRA

El triunfo de la novela picaresca española, El lazarillo de Tormes y El libro del buen amor, entre otros, motivó que el género se expandiera por el resto de Europa y en la Gran Bretaña acabara por hacer furor. The Life and Death of the Wicked Lady Skelton por Magdalen King-Hall cuenta las andanzas de Lady Barbara Skelton, una salteadora de caminos del siglo XVII. Aunque se traté de una novela del siglo pasado, describe una Inglaterra desenfada y distinta a la flemática que tanto conocemos. Novela que inspiró dos películas, La mujer bandido (1945) de Leslie Arliss con Margaret Lockwood que en su día provocó algún que otro enojo con la censura a causa de las blusas ceñidas de la protagonista principal.
Terence Fisher, futuro director de la Hammer, entonces en sus principios trabajaba como editor en esta película exitosa con James Mason y Michael Rennie.

Margaret Lockwood y James Mason

Actualmente etiquetada como clásico es una pieza buscada en su formato DVD y naturalmente inspiró un remake en color con Faye Dunaway en 1983 que es la versión más conocida por el público actual. En España la conocimos como La dama perversa y era mucho más explícita en cuestiones sexuales mostrando una Inglaterra libertina y alegre, una imagen que para nosotros es desconocida de un país que nos es siempre presentado de forma un tanto melancólica. Marina Sirtis aparece desnuda en un par de ocasiones, imágenes muy buscadas por internet, y la catapultó a la fama llegando a integrar el reparto de Star Trek, la nueva generación.

Marina Sirtis

Si Michael Winner jamás se convirtió en un genio del cine sí fue en cambio un realizador eficaz que dota a la película un evidente dinamismo. Esa Inglaterra alegre y confiada, de temperamento cálido, con galanes retozando en los establos en plena romería o en cualquier otro festejo. Un país colorista y vivo. Con caminos repletos de ahorcados y violencia. Mucha miseria y mucha riqueza al mismo tiempo. Una sociedad clasista con gran diferencias de clases.

Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders apareció en 1722, siendo su autor el afamado Daniel Defoe, autor de Robinson Crusoe. Fue en 1965 cuando el bon vivant Terence Young, en la cúspide de su fama por sus películas de James Bond, llevó la novela al cine contando con la presencia de Kim Novak cuyos atributos físicos la hacen muy adecuada al personaje. Película colorista y de narración fluida, describe con exactitud la Inglaterra del siglo XVIII y sus miserias.


Moll Flanders quiere convertirse en una gran dama pero para conseguirlo carece de toda clase de escrúpulos. Ella vive en un mundo muy masculino y por lo tanto debe espabilarse para triunfar en él al precio que sea y se aprovecha de sus armas de mujer. Novak ha sido considerada uno de los mayores sex symbols de Hollywood, aunque la película es muy inglesa, y los utiliza sin ningún escrúpulo aunque claro la moralina de Defoe acaba por asomarse.

Kim Novak

La dirección artística es refinada gracias a la sofistificación de Young y un buen reparto de apoyo a la actriz con Vittorio De Sica, trasplantado del cine italiano, Angela Lansbury, Lili Palmer, George Sanders y, como no, Hugh Griffith, uno de los secundarios mas geniales del cine internacional.

Kim Novak

Llama la atención la facilidad con que se aplicaba la pena de muerte en aquella época. Cárceles repletas de ladrones, carne de horca, hombres y mujeres que cada semana visitaban el patíbulo por docenas sin que tan radical remedio fuera eficaz.
Inglaterra, sobretodo Londres, nos es mostrado un mundo cruel y agresivo, lo que en cierto modo provoca el carácter sin escrúpulos de la protagonista en busca de un marido con fortuna a quien seducir.

Vittorio De Sica y Kim Novak

Otras actrices llevaron el personaje a la televisión, como Julia Foster en 1975 y Alex Kingston en 1996. El personaje puede dar mucho de sí, pero la versión colorista de Young permanece aún imbatida.
La censura franquista la calificó con un 4, gravemente peligrosa, según criterios de la época aunque, desengañémonos, la censura del resto del mundo no le iba a la zaga. Los países anglosajones son generalmente puritanos y conservadores en estos aspectos.


La versión de 1996 con Robin Wright es muy libre y algo light. Pen Densham es su director, que no tiene la personalidad de su antecesor aunque realiza una obra muy correcta, bien narrada, pero sin la garra que le supo dar Young. La chica, siendo atractiva, no es tan espectacular como Novak que era todo un mito en Hollywood. Aunque en algunos pasajes llega a desnudase, lo que su antecesora no hizo, nunca llega a caldear el ambiente como la protagonista de Vértigo.
Moll Flanders: el coraje de una mujer (1996), aunque descienda al mundo de la prostitución más sórdida, se acaba dulcificando con una historia de amor y Moll se transforma en una mujer honesta, más blanda que la dura que hemos conocido en la anterior versión. En cambio la ambientación es acertada y rigurosa.

Albert Finney y Susannah York

La historia de Tom Jones, expósito de Henry Fielding apareció en 1749 y fue todo un bombazo, convirtiéndose junto a Moll Flanders, en los clásicos por excelencia de las novelas picarescas inglesas.
Albert Finney y Susannah York protagonizaron en 1963 su adaptación al cine, Tom Jones, del director Tony Richadson que fue uno de los más prestigiosos del cine británico.
Vista actualmente algunos de los excesos narrativos de Richardson se pueden ver como algo pasado de moda, pero la película conserva su frescura y su gracia en muchos aspectos. Además cuenta con la presencia de ese secundario con cara de halcón que fue el gran Hugh Griffith. Los actores suelen ser pieza fundamental en estos espectáculos porque son quienes hacen creíbles todos sus relatos y en la tradición británica nos sorprende el rigor de sus trabajos.
Tom Jones, al igual que la Moll Flanders de Young, sorprendieron por su promiscuidad aunque en el caso que nos ocupa se disculpa por el hecho de ser hombre. Ya se sabe la hipocresía y la doble moral de nuestra sociedad patriarcal. Pero ese antihéroe no es en absoluto un ser carente de escrúpulos, es más bien un hijo del infortunio pese a que se descubre finalmente que su origen no era tan humilde.
La imagen de Inglaterra no es tan dura y sí más divertida. Esa Inglaterra de salteadores de caminos y mujeres licenciosas ávidas de etozar con el guapo galán que a todas enamora.

Ann-Margret y Peter Firth

Joseph Andrews (1977) con Ann-Margett y Peter Firth, tiene un aire de refrito, de secuela del filme anterior. De nuevo dirigido por Tony Richardson, basado en una novela de título curioso, La historia de las aventuras de Joseph Andrews y su amigo Abraham Adams, escrita a imitación del estilo de Cervantes, autor de Don Quijote del mismo Henry Fielding, se da la circunstancia de que es anterior a Tom Jones, apareciendo en 1742. La primera gran novela de su autor, inspirada en su ídolo de las letras, Miguel de Cervantes Saavedra.
Un joven hermoso que es motivo del deseo sexual de una rica hacendada que intentará seducirle pero el muchacho preferirá ser fiel a su amor de toda la vida, una chica de clase humilde. Un golpe de teatro muy efectista acabará por dar solución a todos los problemas, la rica hacendada resultará ser la madre del protagonista por lo que se tendrá que fastidiar y dar el visto bueno al casorio de los muchachos.
Tony Richardson ya no estaba en su mejor momento y la película es algo precipitada de realización, aparte de contar con unos maquillajes repulsivos.
Michael Horden interpreta al cómico reverendo Abraham Adams, incluso sale desnudo a su edad aunque de forma gratuita. El humor es algo tontorrón porque el director pierde los papeles en más de una ocasión. Eso sí, vuelve a salir Hugh Griffith con su socarrona mirada.
Inglaterra no es tan fría como la pintan. Ese es al parecer el mensaje de esta clase de películas que acabo de comentar. La pérfida Albión también puede ser libertina cuando se lo propone.

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