miércoles, febrero 16, 2011

Va de western


VALOR DE LEY (2010)

Jeff Bridges y Hailee Steinfeld

Valor de ley, como es sabido, es un remake y eso comporta numerosas comparaciones más o menos odiosas e improcedentes porque las técnicas de 1969 son distintas y también los presupuestos de ambas. Henry Hathaway era un gran artesano del cine legendario y mitificado porque era de otra época. En su día fue despreciado y subvalorado con los mismos argumentos con que se subvalora y se desprecia al cine de hoy.
Como diría Enrique Jardiel Poncela en más de una ocasión: "si quieres que hablen bien de tí, muérete". Y a decir verdad uno está ya harto de mirar siempre hacia el pasado y no hacia el presente como si las nuevas técnicas fueran perversas sólo por el mero hecho de ser modernas.
Yo soy seguidor del cine de los hermanos Ethan y Joel Cohen, un oasis de originalidad en el cine norteamericano de las últimas décadas. Un cine imaginativo con unos diálogos elaborados pero fluidos aunque en esta ocasión su personalidad sólo se palpa en algunas secuencias aisladas.
Hailee Steinfeld y Matt Damon
Comparar a Jeff Bridge con John Wayne es todo un disparate. Son dos personajes de dos épocas distintas del mundo del cine. Wayne pertenece a la época de los grandes estudios cuando se apostaba por unos actores que se identificaban siempre con determinados personajes. Si Groucho Marx siempre aparecía con el puro y las gafas sin cristal, John Wayne se asociaba siempre a un caballo, un sombrero cowboy y a sus socarronas frases. Es decir, en aquel tiempo la mayoría de los actores eran encasillados y repetían hasta la saciedad el mismo personaje.
En la actualidad todo ha cambiado, ningún actor desea repetirse y prefiere tener variedad de registro, como muchos escritores nos molesta escribir siempre sobre los mismos temas. Todos deseamos tener un repertorio rico y variado. Por eso a Jeff Bridges jamás se le asocia con ningún personaje en concreto porque en su carrera ya larga hay prácticamente de todo y se ha convertido en un actor de prestigio, algo que Wayne no fue nunca. En cambio Duke sí fue y es archipopular, lo que Bridges no ha podido ni soñar.
Hailee Steinfeld es la chica de 14 años que inicia su epopeya vengativa para dar muerte al asesino de su padre. La adolescente cumple con su cometido a la perfección. Un viaje que no va a ningún sitio, sólo a una madurez solitaria y triste.
Hailee Steinfeld
Se les une un ranger joven, otro punto de vista lejano al nostálgico marshall que se pasa la película cual abuelo Cebolleta contando sus hazañas de tiempos pasados que tanto echa de menos.
Puede que otras películas de los Coen me hayan llenado más que ésta. Pero la narración tiene su estilo, un Oeste distinto al de Wayne, viejo, sucio y polvoriento. La sombra de Sergio Leone y Sam Peckinpah se proyecta sobre esta trama de gente desesperada que se considera ya una antigualla, rémoras del pasado que es mejor olvidar, el viejo Far West donde todo se solucionaba a tiros y ahorcando a los delincuentes en un espectáculo público.
Un Far West en donde tienes que madurar a toda velocidad si no quieres acabar en una caja de pino antes de hora, en la que se asesina por cualquier nimiedad, un mundo ruin y rastrero con unos héroes que se consideran desfasados y obsoletos.
Jeff Bridges compone son gran acierto su personaje, un pistolero prematuramente viejo que ahoga sus penas en el alcohol, fracasado en sus matrimonios y que malvive en la parte trasera de un almacén chino. Hailee Steinfeld es la joven promesa que tiene aplomo para llevar el peso de la acción y Matt Damon es un buen soporte para ambos.



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John Wayne y Kim Darby

Marshall Reuben J. 'Rooster' Cogburn era el personaje central de una novela publicada en el año 1968 por Charles Portis sobre las andanzas de una adolescente que desea vengar la muerte de su padre y un pistolero de edad muy avanzada, tuerto y gordo, con muy malas pulgas pero que en el fondo es un ser entrañable y noble. Se creyó desde un principio que este papel sólo podía tener un intérprete ideal, John Wayne, un personaje querido y admirado por unos, pero detestado por otros a causa de sus ideas que podríamos calificar de políticamente incorrectas aunque claro está que lo correcto y lo incorrecto depende del punto de vista con que se analice.

Así que Hollywood no se hizo esperar y la novela se convirtió en una película con pocas pretensiones de Henry Hathaway, Valor de ley (1969) que le valió un Oscar inesperado a su protagonista John Wayne. En realidad más que su interpretación, espléndida por otra parte, se premiaba su aportación al mundo del cine y sobretodo al western en el que fue todo un maestro.
En realidad Wayne había conseguido interpretaciones superiores a ésta en muchas películas de Howard Hawks y John Ford con quienes brilló a gran altura como nadie, pero fue bienvenido por sus admiradores tal distinción.
La película de Hathaway no es extraordinaria pero sí agradable y correcta. Un excelente artesano del cine pero no un genio como Ford, pero ya se sabe que no todos pueden alcanzar dicho nivel.

John Wayne, Kim Darby, Glen Campbell
El éxito estaba asegurado sin demasiadas complicaciones. El personaje de la chica le fue encomendado a una joven promesa de Hollywood, Kim Darby, muy adecuada porque es algo andrógina. Su carrera discurrió empero por telefilmes y películas de serie B sin brillar en demasía pero sin desentonar tampoco.
Pero el éxito fue fulgurante y Hollywood ya pensó en una segunda aventura del pistolero tuerto pero esta vez su acompañante es una mujer de su edad, una predicadora. El rifle y la biblia (1975) de Stuart Millar, un director sin mucha suerte, y Katharina Herpburn acompañó al gran Duke en esta aventura que en cierto modo recordaba La reina de Africa de John Huston.
Wayne ya estaba al final de su carrera y éste fue su penúltimo largometraje.

John Wayne y Katharina Herpburn

El rifle y la biblia, al igual que el anterior Valor de ley, son dos westerns muy agradables de ver y el tiempo los ha convertido en clásicos para ver en programa doble y pasar con ellos un buen rato. Ni siquiera han envejecido con el paso del tiempo y en la actualidad siguen teniendo su público.

















John Wayne y Barbra Streisand

El día que Wayne recogió su Oscar por Valor de ley comentó que de haberlo sabido se hubiera puesto el parche en el ojo mucho antes.

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