sábado, enero 15, 2011

INDEPENDIENTES DE USA

Matt Keeslar, Kathleen Robertson y Johnathon Schaech
"Splendor" (1999) de Gregg Araki

El cine estadounidense no se limita a las multinacionales. De hecho ciertos paisanos no consideran "americano" el cine de Hollywood porque pertenecen a empresas de capital foráneo o mejor dicho "judío". No lo digo con ánimos de insultar ni de ofender, pero sí para especificar un hecho. Las empresas que producen las películas que vemos sólo tienen la nacionalidad de su dinero, mucho procede de Japón aunque se hayan rodado en California o Nueva York.
La época de los grandes estudios ya ha pasado a la historia. Pero junto a ese cine (por llamarlo de algún modo) que piensa antes que nada en el negocio repitiendo fórmulas machaconas, siempre hay gente que no tiene cabida en el sistema y va por libro, al margen de los grandes circuitos comerciales.
Uno de ellos es Gregg Araki, autor de Splendor (1999) que trata de un triángulo, más que de un trío. De hecho nos cuenta la relación de una mujer, actriz en paro, que se enamora de dos hombres al mismo tiempo y les propone que la compartan. Ambos hombres se hacen amigos, pero no tienen relaciones entre sí como suele ocurrir en los tríos bisexuales en que tres personas forman una pareja de tres y no una persona que mantiene al mismo tiempo relaciones con otras dos como es el caso que nos ocupa.
La comedia romántica tiene una lectura irónica porque está narrada como las comedias sentimentales de los cincuenta con amoríos almibarados sólo que en esta caso, la chica tiene dos novios en vez de uno.


En la película no se ven desnudos, es muy discreta en su forma de narrar, pese a que Araki tenga fama de osado. Kathleen Robertson, ya vista en otro título anterior, Nowhere (1997), fue en la época su pareja sentimental aunque estaba etiquetado como director "gay".

Kathleen Robertson

Nowhere es un vivo retrato de una generación que vive a la desesperada. Drogas, sexo, música moderna, fiestas salvajes, promiscuidad, homosexualidad. Gente que desea vivir a tope pero no puede, se quieren comer el mundo pero el mundo acabará por devorarlos.
Otro cineasta de la misma generación pero mucho más salvaje es Larry Clark, cineasta de culto, que dejó atónito al mundo con Kids (1995), mostrando el comportamiento sexual de unos adolescentes con muy pocas inhibiciones. Ken Park (2002) muestra escenas de sexo explícito pero reales. Un cineasta que provoca polémicas pero siempre es sincero.
En este título se reincide con el tema del trío sexual, una relación que parece tener más adeptos cada día.
En los Estados Unidos no todo son las multinacionales con sus adocenados argumentos rodados con presupuestos multimillonarios, algo se respira y gente diferente busca lograr un cine más personal y atractivo.

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