martes, enero 18, 2011

FABIOLA (1948)

Fabiola (1948) fue una monumental superproducción basada en la novela del mismo nombre del cardenal inglés Nicholas Patrick Stephen Wiseman (1802–1865). La dirigió Alessandro Blasetti (Roma, 1900-1987), uno de los directores más importantes en la época fascista del cine italiano. Acabada la guerra mundial continuó trabajando en películas importantes hasta 1969, cuando estrenó Simón Bolivar, su última aportación al mundo del cine.
Wiseman, hijo de un comerciante irlandés, nació en Sevilla donde sus padres estaban instalados por razones laborales, aunque no tardó en trasladarse a Waterfod (Irlanda) para iniciar sus estudios una vez fallecido su progenitor. En 1854 publicó su famosa novela Fabiola que obtuvo un importante éxito en toda Europa. Si Qvo Vadis contaba la primera persecución contra el cristianismo, la presente novela se ceñía a la última en la época de Diocleciano.
Las persecuciones decretadas a principios del siglo IV fueron las más brutales que se conocen, intentando conseguir su exterminación. Sin embargo fue un fracaso porque no consiguió erradicar el cristianismo que cada día obtenía mayores adeptos.

La película de Blasetti está inspirada en la época de Majencio, algunos años posterior a Diocleciano, el rival de Constantino I con quien mantuvo una guerra civil que terminó con la vida de aquel, ahogado en el río Tiber en el año 312. Poco se sabe de su gobierno, salvo que Constantino le denigró todo lo que pudo. Las persecuciones de cristianos se acabaron en la época de Diocleciano porque las consideraron improductivas e inútiles.
Por eso Constantino fue lo suficientemente inteligente en adoptar la nueva religión y adaptarse a las circunstancias. Los acontecimientos de Agora (2010) transcurrieron a finales del mismo siglo en Alejandría.

Michèle Morgan y Henri Vidal

Fabiola, la película, trata pues del triunfo del cristianismo y cómo consiguió llegar al poder. La trama transcurre alrededor del asesinato de Fabio (Michel Simon), un rico comerciante que desea liberar a todos sus esclavos, la mayoría de ellos cristianos, para adoptar la nueva religión provocando un sonado escándalo en la Roma de la época.
Es asesinado y se culpa de ello a los cristianos, sobretodo a un gladiador Rual (Henri Vidal). Fabiola (Michèle Morgan) acaba por enamorarse de él y luchará para conseguir su libertad, la cual se consigue con la llegada de Constantino I a Roma al mando de sus tropas y la consiguiente huida de Majencio.
Los actores prácticamente ya están olvidados por el público actual, Henri Vidal fue antagonista de Anthony Quinn (Atila) en Hombre o demonio (1954) y falleció prematuramente a los 40 años tras rodar ¿Quiere Ud. bailar conmigo? (1959) al lado de Brigitte Bardot.
Michèle Morgan, una de las grandes damas del cine francés, tendrá actualmente unos 90 años y estará completamente retirada del mundo del espectáculo aunque trabajó hasta edades tardías.

La película de Blasetti se ha recuperado hace pocos años, circulando copias incompletas en muy mal estado, pero aún así ha sido muy difícil de visionar. Sobretodo encontrar una copia subtitulada para poder comprender la totalidad de sus diálogos.
Más que el triunfo del cristianismo, que es básico en el metraje, la narración se centra en tiempos de cambio. cómo una sociedad, la pagana, se va hundiendo cada vez más, y los cristianos ganan en prestigio convirtiéndose la población a pasos agigantados. Una persecución final sólo sirve para que los romanos abracen la nueva religión.
Es significativo cómo el gladiador Rual rechaza matar a sus contrincantes en la arena y cómo éstos acaban por comprender y secundarle, rebelándose contra el poder del imperio negándose a matar a sus oponentes.
Fabiola pues cuenta el final de una sociedad y el nacimiento de otra. La sociedad pagana, esclavista, corrupta, deja espacio para otra más igualitaria en donde se destierra el odio, el desprecio a los semejantes. Un discurso trasladable al mundo moderno, sobretodo en 1948, fecha del rodaje, cuando se imponían las nuevas ideas socialistas en detrimento del sistema capitalista. La película establece pues un paralelismo entre ambas situaciones, aunque ya se sabe que el Vaticano de la época, con el ultraconservador Pio XII al frente, financió en parte su producción que tenía intenciones propagandísticas muy claras.
Otras producciones del tema, como Qvo Vadis, son más conocidas por ser de producción hollywoodense, utilizar el color y una puesta en escena mucho más espectacular. Pero ésta no merece caer en el olvido de ningún modo.

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