jueves, diciembre 16, 2010

MUCHAS GRACIAS, BLAKE

Julie Andrews y Blake Edwards

William Blake Edwards (n. 26 de julio de 1922, localidad de Tulsa - 16 de diciembre de 2010, Brentwood California) director de comedias, se nos ha ido para siempre. Afortunadamente nos ha dejado un importantísimo legado, una serie de películas que por lo general son de gran calidad.
La comedia de Edwards se destaca por su sofistificación, su elegancia. Virtudes que hace años sólo podemos disfrutar con películas de otros tiempos, nunca actuales.
Recordemos la serie sobre el Inspector Jacques Ives Clouseau que, tal vez, Edwards estiró demasiado pero la segunda entrega es única, El nuevo caso del inspector Clouseau con Peter Sellers y Elke Sommer.
Empezó para la televisión, tres episodios de la serie Four Star Playhouse (1954)y de ahí al cine, Venga tu sonrisa (1955) con el cantante Frankie Lane, desgraciadamente una película que ví en su tiempo y ya olvidé. El temible Mr. Cory (1957) con Tony Curtis ya era mejor sin duda, y su carrera fue siempre ascendiendo: La pícara edad (1958) con Debbie Reynolds, Vacaciones sin novia (1958) con la pareja Tony Curtis y Janet Leigh.

Tony Curtis fue uno de sus actores fetiche, subvalorado en su época, pero revalorizado en la actualidad. En Operación Pacífico (1959) se le opuso a Cary Grant, una comedia fresca y divertida sobre las peripecias de un submarino que acaba pintado de rosa. Esta es la primera película de Edwards que puedo recordar, cuestión de edad. Fue un éxito importante, una comedia cuyos gagas provocaban una fuerte dosis de hilaridad enel público y que en la actualidad conserva toda su frescura.
Desayuno con diamantes (1961) con Audrey Herpburn, otro gran éxito pero ya en otro registro. No se trata de una comedia cómica, sí un buen drama dramático que sedujo a varias generaciones. Dias de vino y rosas (1962) es ya un drama sobre el alcoholismo protagonizado por el gran Jack Lemmon y Lee Remick.
Su mayor éxito estaba al caer, La pantera rosa (1963), todo un hito. Una comedia mítica que lanzó a la popularidad a Peter Sellers, en principio actor secundario pero que acabó por comerse la película en detrimento del flemático David Niven. El nuevo caso del inspector Clouseau (1964) fue una gloriosa continuación que superó a la cinta original, entre otras virtudes está la aparición del Inspector Dreyfus, su superior mucho más loco que su subordinado con las facciones de otro mito del cine, Herbert Lom, actor todoterreno que demostraba aquí su talento para la comicidad.



La carrera del siglo (1965) con Jack Lemmon, Natalie Wood y Tony Curtis fue un monumento a la gran comedia, sincero homenaje a la pareja Laurel y Hardy, reminiscencias de El prisionero de Zenda en la segunda parte del argumento, y una serie de gags inolvidables.
Todos estos títulos se convirtieron en grandes clásicos de la comedia, una clase de películas que un cinéfilo ve una y otra vez hasta aprendérselas de memoria. ¿Qué hiciste en la guerra, papi? (1966) y El guateque (1968) son dos grandes ejemplos. En la segunda coincide de nuevo con Peter Sellers con quien mantenía una relación de amor-odio muy particular. Excelente comediante pero personalidad agobiante en los rodajes por su alto nivel de exigencia.

En aquel tiempo conoció a la famosa actriz británica Julie Andrews que se convirtió en su esposa, pero sus películas en conjunto pincharon en taquilla, Darling Lily (1970) y La semilla de tamarindo (1974), dos obras menores que no tuvieron la aceptación aceptada. Su esposa que en sus principios parecía una segura mina de oro comenzaba a desinflarse en taquilla .
Por eso, acosado por las deudas, recurrió a lo que la mayoría de los profesionales les molesta sobremanera, la repetición y así volvió a rodar nuevos episodios de las aventuras del inspector Clouseau, con Peter Sellers que en aquel tiempo pasaba muy malos momentos porque su carrera se había hundido por varios batacazos taquilleros. El regreso de la Pantera Rosa (1975), La Pantera Rosa ataca de nuevo (1976) y La venganza de la Pantera Rosa (1978) en las que Sellers y Edwards sanearon su economía, pero repentinamente el cómico inglés falleció de un infarto dejando a la serie huérfana.
Vino una especie de segunda edad de oro con 10, la mujer perfecta (1979), Sois honrados Bandidos (1981) y ¿Victor o Victoria? (1982), protagonizadas por Julie Andrews en donde pudo madurar como actriz, alcanzando un mayor nivel de calidad y una mejor aceptación comercial.
Desgraciadamente quiso volver a la Pantera Rosa sin Peter Sellers, primero con Tras la pista de la Pantera Rosa (1982) realizada con retales de sus antiguas películas y material que Sellers dejó inédito, la maniobra fue muy mal recibida y provocó una demanda judicial por parte de la viuda de Sellers que exigió, con toda razón, el salario de su fallecido esposo que finalmente consiguió.
Las siguientes entregas sin Sellers pincharon. La maldición de la Pantera Rosa (1983) con Ted Wass en otro papel y rodaje en Valencia no tuvo aceptación pero apuntaba a una posibilidad que por desgracia no tuvo lugar, Clouseau reaparecía con las facciones de Roger Moore, el blando James Bond pero no tuvo continuidad. Diez años después, El hijo de la Pantera Rosa (1993) con el italiano Roberto Begnini como hijo del mítico inspector pero tras el batacazo la carrera de Edwards hizo aguas para siempre.
Quedan en los últimos años algunas comedias menores: Mis problemas con las mujeres (1983), Micki y Maude (1984), El gran enredo (1986), ¡Así es la vida! (1986), Cita a ciegas (1987), Una cana al aire (1989) y sobretodo Una rubia muy dudosa (1991) tenían resquicios de su toque mágico pero sin la fuerza de otros tiempos. Después el silencio.
Finalmente la noticia que nos ha llegado hoy, la de su óbito, pero ya sabemos que eso es ley de vida y que todos pasaremos por este trance. Un dato que sirve para que se publiquen los artículos llorones de rigor. Es necesario que uno se muera para que se acuerden de él. Estúpida costumbre vive Dios. Pero para mí, esta echa es oportuna para agradecerle a Blake Edwards su legado cinematográfico que es muy importante para quienes amamos la buena comedia y el cine inteligente.

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