jueves, diciembre 02, 2010

MARIO MONICELLI

A los 95 años se ha suicidado Mario Monicelli, director italiano con obras importantes y otras olvidables en su haber. Es curioso pero estaba aún en activo a su edad aunque en segunda línea o en producciones marginales como La nuova armata Brancaleone (2010), el corto que cierra su filmografía en la que destacan títulos como La armada Brancaleone (1966) , Brancaleone alle crociate (1970), Mortadela (1971), Los alegres pícaros (1988) que se rodó en España basándose en nuestra novela picaresca, La gran guerra (1959) y muchas más.
Muy diferente de la comedia americana o británica, Monicelli mezcla géneros. La tragedia y la comedia son dos caras de la misma moneda.

Rufufú (I soliti ignoti, 1958) es su mejor película. Su título español es una parodia de Rififi (1955) de Jules Dasin, trataba de un espectacular atraco que en aquel tiempo fracasaba para no dar mal ejemplo a los espectadores pero que mostraba el robo desde el punto de vista de los ladrones y no desde la policía. Es decir, se describía cómo se planificaba un robo espectacular, como se ejecutaba, cómo fracasaba y porqué.
Así, los protagonistas de Rufufú, que no son personas diestras como en la película original sino unos muertos de hambres como indica su título italiano. Unos tipos torpes que no dan un palo al agua, que fracasan en todo lo que emprenden. Son unos desgraciados, no unos tontos como suele suceder en las películas de Hollywood o Pinewood.


Así, esos delincuentes de poca monta, quieren dar el atraco de su vida. Pero su tosquedad es tal que confunden los planos y se equivocan de casa, perforando una pared que da a la cocina y acaban comiéndose un potaje de garbanzos que estaba recién hecho. Los actores estaban sensacionales: Claudia Cardinale, Marcello Mastroiani, Vittorio Gassman, Renato Salvatori, la aparición especial de Totó. Curiosamente la parodia tuvo más éxito que la película parodiada, naturalmente porque es mejor. Ese retrato que da de una Italia atrasada, aferrada a prejuicios periclitados, mísera pero no triste, era sensacional. Los personajes eran entrañables, enseguida conquistaban al público y se convirtieron en inolvidables. Por eso Rufufú ha vencido el paso del tiempo.

Por eso, a mí que no me gustan las necrológicas, creo que esa circunstancia debería servir para agradecerle a Monicelli su filmografía, todo lo que ha aportado a la comedia italiana y al cine mundial porque sus películas ya son patrimonio de la humanidad. Ha fallecido a una edad muy avanzada y ha estado activo hasta el final ¿qué más podría pedir?

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