domingo, diciembre 12, 2010



EL CIRCO RALUY

Llegó a Reus un circo entrañable, familiar e íntimo llamado Raluy. Como es habitual llevamos a mi sobrina Celia a presenciar una función y salió encantada. El circo Raluy es elegante, recuerda los circos de antaño muy bien reformado. Tiene un aire felliniano, del primer Fellini para ser más exactos. La mayoría de los artistas que intervienen son de la misma familia, algo que antes era bastante usual.
Los circos estadounidenses son ampulosos, tres pistas y fieras salvajes. Pero este es distinto. Por ejemplo, al acabar la función nos encontramos a los artistas en la puerta para despedirnos. Si visitáis su web descubrimos que incluso llevan un hotel rodante, es decir que sus huéspedes viajan con el circo y conocen su ambiente desde dentro.
El mundo del circo siempre tiene una aureola mística fascinante. Un mundo de risas y de lágrimas. De esfuerzo diario, de lucha por la superación. El mundo del cine lo ha retratado alguna vez en películas espectaculares como Trapecio de Sir Carol Reed, El fabuloso mundo del circo de Henry Hathaway (el director que exigía que le asaran una patata antes de comenzar a rodar) o El mayor espectáculo de mundo del gran Cecil B. DeMille. Aunque prefiero El circo de Charlie Chaplin o los de Tod Browning (Freaks, Garras humanas) o los de películas europeas que son siempre entrañables e íntimos como éste.


Celia y Sandro

El espectáculo está conducido por Sandro, un cómico todoterreno que sabe hacer de todo, o casi todo. Tiene excelente mímica como la del cine mudo que manifiesta en su número del rodaje de una película con la participación de espectadores voluntarios.
El clown Lluiset Raluy es el alma mater en donde figuran equilibristas Rosita, Kerry, Louisa que son de la misma familia. Incluso aparecen las nietas en las presentaciones del espectáculo.

Arriba en la foto vemos a Carlos y a Lluiset, y las tres chicas de la misma familia, también hay juegos de prestidigitación y malabarismos. No hay animales salvajes. Muchas protectoras animalistas suelen criticar a los circos porque hacen sufrir mucho a las fieras y otras atracciones en sus continuos traslados encerrados en jaulas.
Aquí, el único animal que interviene es un gato muy dócil que se come una sardina. Nunca había visto un gato en un espectáculo circense tal vez porque son unos animales muy suyos y difíciles de amaestrar.
El ambiente del circo Raluy es cálido, es como ese fuego de leña en las antiguas mansiones en invierno que arde y desprende un aroma profundo y agradable.
La función ha sido una buena velada en una noche de otoño invernal, entrañable y sincera. Es el alma del circo en su estado más puro y noble. El circo que nos recuerda la inocencia de nuestra infancia, ya lejana en el tortuoso túnel del tiempo. El circo romántico y alegre, elegante y discreto. Ese circo que nos hizo soñar y reír. Ese circo que creímos perdido y que ahora hemos recuperado.


Imagen de la carpa del circo ambulante. Debajo la tienda. También dispone de una cafetería en un carromato con aroma añejo, decoración clásica de hace un siglo en donde puedes pasar un buen rato en el entreacto del espectáculo.