domingo, diciembre 05, 2010

35 AÑOS DESPUÉS

Veréis, no me gusta nada hablar de política en mis blog. Por eso he dejado pasar unos días desde la conmemoración del día en que nuestro país cambió el curso de su historia. Ya se sabe, hace 35 años que falleció el anterior Jefe de Estado y fue coronado su sucesor.
Hubiera preferido una república pero como quien mandaba tenía el Ejército a su favor nos vimos obligados a tragar y aguantar una corte anacrónica.
Pero esos 35 años me recuerda un acontecimiento de la época franquista, el 25 aniversario del fin de la Guerra Civil allá por 1964, Los famosos 25 años que nos machacaron por la televisión del régimen que en aquella época comenzó a penetrar en nuestos hogares.
En el semanario La Codorniz, dirigido por Alvaro de la Iglesia, impulsor de un humor inteligente, irónico y sagaz, se les ocurrió una portada genial. Como el Régimen promovía la frase "25 años de paz y ciencia", el semanario satírico publicó una portada con esa frase pero un monigote tachaba la "z" y la "y" leyéndose "25 años de paciencia".
Los franquistas se rasgaron las vestiduras y la policía secuestró toda la tirada cerrando temporalmente la redacción.
Otro gracioso que alzó su voz sobre dicha celebración fue el cómico catalán Joan Capri. En aquel año de gracia, 1964, fue contratado por C. N. Reus Ploms para actuar en una Verbena Popular en la Noche de Sant Joan. Cada año tenía lugar una en el mentado club deportivo y otra en el Reus Deportiu, el club rival. Se celebraban dos verbenas, la de Sant Joan y la de Sant Pere. La primera en la noche del día 23 y la segunda cinco días después con motivo de la Fiesta Mayor.
En aquel tiempo yo vivía cerca del segundo club citado y por las noches dormía con la ventana abierta pudiendo escuchar en directo a los cantantes de moda en aquel tiempo como Rocío Durcal, Junior, Rita Pavone o Raphael. Porque en estas fechas esos clubs tiraban la casa por la ventana y siempre venían las figuras que estuvieran en la cúspide de la fama.
Pues bien, en el 1964 los Ploms trajeron al gran Capri para que protagonizara un intermedio humorístico y vaya si lo protagonizó.
Empezó su show con un escenario a oscuras. Muy intrigado aparecía Capri con una linterna buscando por el decorado. Todo el público asistía perplejo a tan curiosa representación, hasta que una voz fuera del escenario preguntaba con voz perpleja: "Capri ¿qué buscas?". Capri respondió con su habitual ironía: "los 25 años de paz".
El público estallaba en sonoras carcajadas mientras la policía irrumpía en el escenario para detener a Capri y llevarlo a la comisaría durmiendo aquella noche en los calabozos reusenses.
Grande Capri, genio y figura. Desgraciadamente, cuando vino el cambio de hace 35 años en vez de rendirle un homenaje le obsequiaron con un sonoro puntapié. Todos los listillos le pusieron de vuelta y media porque no le perdonaron jamás su horrendo crimen, el de triunfar en los teatros de toda Cataluña.
Nuestro país es así de ingrato. La envidia corroe a los mediocres que con medidas represivas consiguen hundir a quienes les estorba porque su valía les pone en evidencia.
El franquismo no consiguió hundir a Capri, pero los mediocres cuando tomaron las riendas del poder gracias a esta democracia que nos llegó de forma tan peculiar sí lo consiguieron. Esos estirados consellers de cultura convergentes, patriotas de barretina y espardenya, oportunistas y caraduras que se hicieron los amos interviniendo nuestra cultura no por motivos ideológicos, como ocurrió durante el franquismo, sino por otros peores, su arrogancia, su personalismo y su insultante mediocridad.


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