lunes, octubre 25, 2010

RECORDANDO "MOGAMBO"

Mogambo (1953) no es ni de lejos un film importante en la carrera de John Ford. Obra menor, casi de párvulos, en donde la personalidad del gran cineasta brilla por su ausencia.
Se trata de un remake de Tierra de pasión (1932) de Victor Fleming con Clark Gable y Jean Harlow, la famosa rubia platino, y un importante mito erótico de los primeros años del sonoro.
El argumento gira alrededor de un safarí, con un cazador profesional y un matrimonio de ricos que desean vivir emocionantes sensaciones. Si en la versión de Fleming, la acción transcurre en Indochina, en el remake de Ford nos trasladamos a la misma Africa. No se trata de esos falsos decorados tan detestables rodados en estudios, sino de la selva real de Kenya.

Eso es lo que hace a Mogambo agradable de ver. Clark Gable repite papel pero con 20 años encima y la sensual Harlow es sustituida por Ava Gardner, otro sex symbol que gozó de gran popularidad en su día. La tercera en discordia era Grace Kelly, personaje de sobras conocido.
Ford ya nos había ofrecido su obra maestra, El hombre tranquilo (1952) y ya tenía en mente Centauros del desierto que vendría tres años después.
Pero en su larga y dilatada carrera había de todo. Unas grandes obras maestras y films menores como el que nos ocupa. En España ya se habrían olvidado de Mogambo de no ser porque la censura franquista metió la gamba hasta la raíz quedando en entredicho su nivel intelectual.
Resulta como el eje central de la trama, un adulterio, era para ellos inaceptable, no se les ocurre otra cosa que cambiar las relaciones de Grace Kelly con su marido convirtiéndole en su hermano. Un hermano muy raro que se ponía celoso con las correrías amatorias de la Kelly con el "orejas" Gable. Además dormían juntos. ¡Qué raro, verdad! Así convertían un adulterio en un incesto que es una afrenta aún mayor a los ojos de la Iglesia Romana.
Eso es lo que pasaba en España en los años cincuenta, cuando se quería ser más papista que el Papa y más franquista que el propio Franco que se quedó perplejo con la prohibición de Viridiana, un film de Buñuel juzgado escandaloso y que para el Caudillo no era más que una sucesión de chistes baturros.
¡Ay, cuantas tonterías hemos tenido que soportar a lo largo de la historia en este sacrosanto país de pandereta!

Tierra de pasión (1932)

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