domingo, octubre 10, 2010

HARRY EL SUCIO EN BLU-RAY

Recibo desde Amazon UK una interesante oferta, un pack con las cinco películas de Harry el sucio en Blu-Ray, tienen versión en castellano (y también español latino entre otros idiomas) a un precio asequible. Mucho más barato que comprado en España.
Así que me decidí a adquirirlo y lo recibí. Todo impecable. Aún no las he visto porque tenía otras películas por ver antes, pero si me dediqué a ver los numerosos documentales incluidos en el pack.
Más adelante hablaré de las películas, cuando las haya visto, pero sí me referiré a los documentales porque hablan de antiguas polémicas. Cuando se estrenaron en los setenta los primeros títulos del pack fue machacado por la crítica basándose en que su ideología es fascista. Un adjetivo que muy alegremente te colgaban en aquella época cuando no se comulgaba con los dogmas de fe de la crítica oficial.
El término políticamente correcto aún no existía. Sin embargo, pese a la acusación de fascismo implícito del personaje del inspector Harry Callahan, se ha convertido en todo un referente del thriller de acción.
Resulta curioso analizarlo actualmente porque en cuarenta años el mundo ha cambiado mucho y esos títulos aún se ven frescos, no resultan demasiado anticuados.
Tal vez la polémica sigue vigente a pesar del tiempo transcurrido. El director Don Siegel, cineasta a reivindicar, sugiere que las leyes de aquella época y las actuales, protegen más los intereses del delincuente que de sus víctimas. Por eso los ciudadanos se sienten indefensos ante quienes les agreden, les roban o les asesinan porque la Ley mira hacia otro lado.
Esa sensación existe en la actualidad. Un transgresor de la Ley, si es detenido entra por una puerta y sale por otra porque les jueces les sueltan enseguida, provocando que una vez en la calle arremeta contra el ciudadano que les ha denunciado.
Parece ser que vivamos en una especie de dictadura de la delincuencia. En aquel tiempo, se mitificaba a toda clase de matones presentados como una consecuencia de la sociedad y en sus víctimas. En los USA se rodaban películas mitificando a Bonnie y Clyde o Dillinger (por no hablar de los pistoleros como Buffalo Bill y compañía del far west) , la policía estaba completamente desacreditada (en España por el franquismo), se les llamaba cerdos y otros adjetivos malsonantes.
Defenderlos era propio de mentes reaccionarias y fascistas, enemigos del pueblo y demás malas hierbas. Toda esa confusión ideológica (pues estaba de moda mitificar los países comunistas donde la lucha contra la delincuencia era mucho más dura que en los países capitalistas) provocó la desmotivación, el desánimo de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
De repente les sale un inspector justiciero que no se anda con chiquitas, que es durísimo y brutal. Sus irónicas frases calaron hondo en el público que las repetía constantemente.
A pesar del rechazo de la crítica, Harry Callahan triunfó en taquilla. Se convirtió en todo un icono de la cultura popular en los Estados Unidos y en todo el mundo. En España barrió, llenaba las salas y el público se identificaba con él.
La acción está ambientada en San Francisco, una ciudad que ha visto muchísimas películas, con el famoso Golden Gate y sus calles empinadas, su tranvía de sabor añejo, su barrio chino. Callahan reside en un apartamento chiquito, claustrofóbico, que casi parece el camarote de los hermanos Marx. Apartamentos que son habituales en grandes ciudades (Madrid, Barcelona, por ejemplo) y en él el susodicho inspector no tiene vida familiar por lo que se le observa un carácter amargo y dificil.
El éxito no fue casual ni gratuito porque en realidad Callahan es alguien que mucha gente desearía ser. Actuar sin las cortapisas de lo políticamente correcto y enviar a los delincuentes al otro barrio, sobre todo a los más hipócrita de los mismos, a los de corbata y cuello alto que siempre pagan a otros para que les hagan el trabajo sucio.
Resulta curioso ver el código de conducta de esos personajes. Son ultramachistas y consideran que violar a una mujer, matarla o pegarla es impropio de machos. Es decir que valoran enfrentarse a un enemigo que sea físicamente fuerte, porque vencerlo es más meritorio. Ejercer la violencia con personas débiles (mujeres, niños, ancianos, enfermos) es digno de cobardes y afeminados (sic). En la actualidad en que la violencia doméstica está de moda y siempre aparecen noticias de mujeres asesinadas por sus parejas, la prensa feminista la atribuye al machismo y eso contradice la ideología propiamente machista antes expuesta.
La confusión ideológica está aún vigente en nuestra actualidad.

2 comentarios:

Wakanover y Robster dijo...

GRAN artículo, don Salvador. Magníficamente documentado, y muy bien extrapolado a nuestros días, que como ud. bien dice, poco parecen haber cambiado desde el siglo pasado.

Interesante es también su reflexión sobre la 'Ley del delincuente', amparada por un falso antifascismo vendido como único pensamiento válido, que favorece al verdugo y menoscaba a la víctima. La idea maniquea de lo políticamente correcto, pero que ni es correcto, ni debería ser político.

Por alguna razón, se considera que "endurecimiento legal" ha de ser sinónimo de retroceso, y "transigencia" o "libertinaje" deba derlo de progreso, cuando Sodoma y Gomorra no son ciudades precisamente contemporáneas.

Aunque pes probable que ya la haya visto, le recomiendo encarecidamente una película que trata estos temas de manera brillante. Su título, "Mystic River", dirigida por el propio Eastwood. Igual de imprescindible es "Gran Torino", cuyo protagonista no es otro que un Harry el Sucio actualizado al presente, que cobra una mayor dimensión aún más profunda y digna de análisis.

Clint Eastwood es una de las pocas figuras del cine que no necesita marcharse de este mundo para ser considerado un mito. Espero, no obstante, que ese día llegue lo más tarde posible, y nos siga dejando obras tan inmortales como la que ha motivado su reflexión de esta semana. Y si encima nos las editan en blu-ray, mejor aún.

filomeno2006 dijo...

Venga, alégrame el día....!!!