martes, marzo 25, 2008

ROMA, SEGUNDA TEMPORADA

César Augusto y familia

Durante la Semana Santa, la Cuatro ha programado la segunda temporada de la serie Roma a horarios de noctámbulos. En una televisión donde los programas basura y las tremendas tertulias políticas son dominantes, las series de ficción de gran calidad se ven relegados y marginados de la parrilla de mayor audiencia como si los consumidores de estos productos fuésemos una minoría un tanto excéntrica carente de la menor relevancia.
Se trata de una serie importante, de un gran presupuesto, laureada con importantes premios y de gran prestigio internacional pero por desgracia vivimos en un país donde triunfa lo abyecto.
Roma es una serie excelente, con una gran calidad en la ambientación de la antigua cuna de la civilización, la capital del Imperio, mostrada en películas con unos decorados ampulosos y en este caso nos encontramos con sus callejuelas estrechas, sus costumbres y los intereses de pdoer un tanto sórdidos que movió los hilos en esta época histórica.
Si la primera temporada conocimos la época de Julio César, en la segunda podemos descubrir la ascensión de Octavio Augusto, su sobrino nieto y heredero, que cambió su nombre por el de César Augusto con el que pasó a la posterioridad.
Uno de los aciertos de la serie es que muestra la verdadera faz de personajes mitificados como Marco Antonio y la reina Cleopatra de Egipto que nada tiene que ver ni con la tragedia de Shakespeare ni con las románticas epopeyas que el cine nos ha mostrado en numerosas ocasiones.
César Augusto fue el primer emperador romano y tal vez el mejor. Aquí le vemos en la etapa más negra de su vida, su ascensión al poder en la que no reparó en utilizar métodos maquiavélicos y asesinatos. Al contrario de la mayoría de los estadistas, esa perversión de su ambición se humanizó cuando conquistó el poder. Tras derrotar a Marco Antonio y eliminar a su más poderoso rival, el emperador se convirtió en otro hombre.
Si la serie tuviera una tercera temporada (aunque curiosamente el final de la misma coincide con el principio de los hechos narrados en la serie Yo, Claudio) nos encontrariamos con una época estable de gran prosperidad económica que marcaron el apogeo del Imperio Romano. Un auténtico siglo de oro que se troncó con la subida de Tiberio al cabo de cuatro décadas. Posteriormente dos auténticos monstruos como Calígula y Nerón, con el taimado periodo de Claudio entre ambos mandatos, que llevaron a la extinción de la familia augusta.
En esta segunda temporada nos encontramos con una familia sórdida y mezquina que recurren al crimen para poder ascender con líos de camas enmedio. Sus escenas eróticas son muy explícitas, tal vez para mostrarnos qué clase de gente eran esos romanos que en su día dominaron el mundo conocido.



lunes, marzo 24, 2008

DON BOSCO

San Juan Bosco

Durante la semana santa las cadenas de TV acostumbran a programar películas y series de contenido religioso. Un tema que no suele interesarme mucho pero me encontré esta miniserie italiana del año 2004, dirigida por Lodovico Gasparini y protagonizada por Flavio Insinna.
A mediados de siglo XIX, en Turín, vivió este peculiar santo que se dedicó a recoger niños abandonados y les dio un hogar, enseñándoles un oficio. Este buen hombre fue tratado en su día como un revolucionario por sus ideas rompedoras o tal vez porque pretendió asumir su oficio hasta las últimas consecuencias.
No hago mención de esta miniserie en balde. En primer lugar porque me pareció bien realizada, en segundo lugar porque este santo fue el patrón del cine durante mucho tiempo y no sé si actualmente lo sigue siendo. Cada año, el día 31 de enero, fecha que conmemora su fallecimiento, nuestra industria celebraba algún festejo y la revista Fotogramas entregaba sus premios por votación popular de sus lectores.
Pero hay otro motivo por el cual me he decidido comentar esta serie En el año 1960 estuve un sólo curso en el colegio de los salesianos, la congregación fundada por este buen hombre, en donde se nos hablaba muy a menudo de su obra y milagros.
Sin embargo, vista la serie, me he dado cuenta de que aquel colegio nada tenía que ver con el espíritu de su fundador. En primer lugar porque era un colegio pijo, todo lo contrario de ese centro fundado por Dom Bosco en Turín, en donde se recogió para gran escándalo de la época a todos los huérfanos y niños abandonados por sus padres librándoles de la explotación y de la cárcel.
En segundo lugar, aquel colegio fue para mí un infierno debido a mi dislexia. Sufrí muy mal trato por parte de aquellos "padres" que muy poco tenían de tal.
Me parece que el pobre de Dom Bosco si hubiera conocido aquel colegio se hubiera llevado una gran decepción. Ello me lleva a reflexionar el porqué las buenas ideas se prostituyen de tal manera y se degradan hasta extremos inconcebibles.
La naturaleza humana es perversa y muchas buenas ideas acaban convertidas en todo lo contrario de lo que se pretendía ser. Guardo muy mal recuerdo de aquel colegio y al ver la serie me he quedado literalmente de piedra al ver el abismo que les separa de su fundador. Un buen hombre que muy esporádicamente aparecen en nuestro mundo, pero a veces las buenas intenciones acaban siendo neutralizadas por la perversión de otras gentes que han convertido nuestro mundo en un auténtico estercolero.

miércoles, marzo 19, 2008

PORTAVENTURA 2008

Manu, mi sobrino, con un pielroja

Llegó el Domingo de Ramos y con ello se vislumbra la primavera, y como cada año en mi zona abre Port Aventura, un famoso parque temático con atracciones como el Oeste norteamericano, el México Maya, la Polinesia y la ancestral china. Restaurantes, hoteles, Dragón Khan, espectáculos en directo, un Saloon con bailarinas que bailan el can can, malabaristas chinos. Atracciones que resultan cotidianas para quien vive en esta parte de la Costa Dorada, pero que son motivo de numerosas visitas de gentes venidas de todas las partes del mundo.
Eso sí el papeo es carísimo, una fábrica de ganar dinero para sus inversores y también un agujero roto en el bolsillo para el visitante.
Betty Boop y Popeye firman autógrafos, aunque sus años de gloria en el cine pasaron ya hace siete décadas. Resulta que unas figuras que ya son historia y cuya filmografía es actualmente desconocida para las nuevas generaciones continúen generando negocio.