jueves, mayo 15, 2008

DESAFECCIÓN



Recientemente el conseller Joan Saura ha encargado con gastos al gobierno autónomo un estudio para averiguar porqué los catalanes se abstienen espectacularmente en las elecciones, sobretodo las autonómicas y el referendum sobre el Estatut donde el número de abstencionistas superó al de votantes.
A esa indiferencia del electorado catalán se le ha dado en llamar desafección.
Desafección hacia la Iglesia, que sufre una de sus peores crisis en siglos, con templos vacios y cierre de conventos por falta de vocaciones. El actual papa Benedicto XVI clama para que el sexo se utilice únicamente para fines reproductivos y no para goce personal. Se ve que no ha entendido nada. Pretenden contratar la intimidad de las personas a su gusto y eso es siempre contraproducente. Llevan siglos en que las olas de la intransigencia chocan contra el dique de la realidad. Me recuerda cuando era adolescente, en el Instituto Gaudí de Reus (ahora llamado Salvador Vilaseca) cuando los chicos íbamos por la mañana y las chicas por la tarde. Nos dejábamos mensajes en el pupitre para relacionarnos y el profesor de religión se dedicaba a interceptarlos registrando las aulas día sí y otro también. Craso error. ¿Cómo quieren que no pase factura un ataque a la intimidad de las personas para obligarlas a vivir como no quieren?
Desafección hacia el ejército. Desde que desapareció el servicio militar obligatorio y el ejército se ha profesionalizado los cuarteles están vacíos y tienen que recurrir a la inmigración. El trato que el ejército ha dispensado a los mozos que iban obligados nunca fue nada ejemplar.
Desafección hacia la política, sobretodo la autonómica. Por un lado el tema Cataluña/España. De eso habría mucho que hablar, siempre reproches mutuos y el recuerdo de una guerra de hace tres siglos que no nos dejan olvidar.
Pero se llevan la palma las elecciones catalanas, se ve que llegadas esas fechas muchos ciudadanos se abstienen y el conseller Saura se pregunta porqué. Muy sencilla la respuesta, porque estamos hartos de cierta clase de políticos que como Zapatero abren la boca para hacerse el simpático y buscar el aplauso fácil. Pero a la hora de la verdad nada de nada. Zapatero tuvo un perfecto maestro en Felipe González que en 1982 ganó las elecciones prometiendo 800.000 puestos de trabajo y al cabo de una legislatura no sólo no se crearon sino que se destruyó empleo hasta extremos inconcebibles.
Pero los políticos autonómicos se llevan la palma en el terreno de la incoherencia. Un día promulgan una ley y al siguiente organizan una manifestación para protestar por la misma. No hay quien les entienda y el electorado ha llegado a la conclusión de que todo es un cuento.
Estamos ante un problema grave de credibilidad cada vez menor. Nos encontramos ante una clase política empeñada en vivir en el pasado, en la Cataluña del siglo XVIII y anterior que siempre pretender recordarnos que era la panacea cuando no lo fue jamás.
No se piensa los problemas del siglo XXI que son gravísimos con la mirada moderna sino con la antigua. Me recuerda una película irlandesa que trataba de la realidad de este país que al independizarse continuó viviendo presa de sus mitos.
Al sentirnos huérfanos y desamparados por la administración los ciudadanos catalanes nos queda una única salida, la desafección. Y si no lo quieren entender es mejor que se retiren y dejen sus poltronas a gente que utilice la cabeza para pensar y no para decir dislates estúpidos para que encima les aplaudamos. Al pueblo se le puede engañar una vez, dos, tres, pero jamás siempre y los catalanes somos un pueblo lo suficientemente maduro para dejar que se nos tome el pelo sistemáticamente.

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PD: El president Montilla reclama con urgencia la nueva financiación para Cataluña porque tenemos un millón cuatrocientos mil ciudadanos que viven el umbral de la pobreza. Un número superior a todos los habitantes de algunas comunidades españolas y yo me pregunto, ya que se ufanan de tener tantos pobres para sacar más dinero al estado, ¿no se les cae la cara de vergüenza?


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