viernes, mayo 02, 2008

200 AÑOS DESPUÉS

En el día de hoy, 2 de mayo de 1908, se celebra la conmemoración del doscientos aniversarios de una monumental revuelta popular contra los invasores franceses al mando de Napoleón Bonaparte. Una revuelta que siempre se ha visto envuelta de una aureola romántica pero que siempre es producto de una aguda reflexión.
En una mini serie de televisión protagonizada por Christian Clavier sobre Napoleón Bonaparte, que convendría revisar, veiamos al famoso emperador compartiendo mesa con los reyes de España Carlos IV y su sucesor Fernando VII. Estos eran presentados como personas deplorables y el corso les espetaba: "Vosotros no os merecéis un pueblo como el español que da la vida para que volváis al trono". Desgraciadamente tenía razón.
Al acabar la contienda, para acabar con las cortes de Cádiz, Fernando VII llamó a los hijos de San Luis y las tropas francesas, expulsadas de España años antes, regresaron para quitar a los españoles aquellas libertades por las cuales aquellos hicieron una Revolución en la que guillotinaron a la familia real.
En Cataluña se dieron hechos heroicos como los de Gerona y Tarragona pero también vergonzosos como los de Reus donde las tropas francesas recibieron al invasor con bandas de música.

La Guerra de la Independencia, llamada aquí la Guerra del Francés, suele presentarse siempre como años románticos y heroicos. También por haber inventado las guerrillas, aunque eso no sea cierto ya que existieron en la Guerra de Sucesión o durante la Invasión romana.
Pero ante todo fue un desperdicio humano porque los españoles lucharon por un rey nefasto.

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Increíble pero cierto. Madame Pilar Rahola en Els m
atins de TV3 abomina de estas celebraciones "patrióticas" propias de la España Negra, el Tribunal de la Santa Inquisición y no se qué más porque ella es afrancesada.
Esas tonterías son muy frecuentes en este personaje tan ilustre, pero para responderla basta con narrar el episodio de Tarragona. Naturalmente todos los ciudadanos asesinados por esos energúmenos serán para ella un puñado de gente casposa y los invasores un ejemplo de civismo impresionante. Pero al parecer sólo tienen derecho a la vida la gente como ella, con su pintoresca ideología política que, como recordamos, con su Partit per la Independencia se saldó con un sonado fracaso en las urnas.

TARRAGONA 1811
Monumento a los héroes de Tarragona

Este año se conmemora el segundo centenario de la Guerra de la Independencia, llamada en Cataluña "la Guerra del Francés", en la cual nuestra ciudad tuvo una importancia extraordinaria por su heróica defensa.

A finales del siglo XVIII la población de Cataluña era de unos 900.000 habitantes repartidos desigualmente por todo el territorio. En 1787, la ciudad de Barcelona tenía 119.227 h.; la de Tarragona, 8.899 h.; mientras que las vecinas ciudades de Reus alcanzaba los 14.454, y la de Valls 8.209 habitantes.

La estrutura activa de la ciudad de Tarragona era aproximadamente la misma que tenía en la Edad Media: payeses 32%, menestrales 23%, gente de mar 13%, comerciantes 2,2%, eclesiásticos 22,4%, diversos 2,2&.

En los inicios de 1811, Tarragona era la única plaza fuerte y capital de provincia del Princpado que se mantenía en manos españolas y de hecho constituía la posición base de todas las fuerzas de Cataluña. Ello daba particular significación a la codicia francesa en conseguir esta ciudad.

El general suizo Teodoro Reding organizó las fuerzas catalanas y consiguió que el ejército francés del general Saint-Cyr fracasara antes de entrar en Tarragona. A mediados de abril, el general Suchet inició el sitio de Lleida que duró dos semanas, acabando con la toma de la ciudad. El general español Enrique O'Donnell que comandaba la plaza de Tortosa quedó herido en combate y con este pretexto dimitió y se embarcó hacia Mallorca ante la decepción e irritación de los tortosinos. Según dice Josep Fontana: "El mando militar pasó entonces a manos del marqués de Campoverde, llevado al poder por un extraño alboroto iniciado en Reus por un capellán , el padre Coris, y culminado en Tarragona, como dice un testimonio de la época, por una manifestación de doscienos cincuenta desconocidos, capitaneados por un sacerdote indiscreto", consiguiendo que Campoverde llegase a ostentar un poder omnímodo fundamentándose en el soporte popular. En enero de 1811 aía Tortosa al mando de Suchet.

Campoverde, acabó su corta y vergonzosa actuación, abandonando cobardamente Tarragona, llevándose con él una compañía de soldados que estaban destinados para la defensa de la plaza, con excusa de ir a buscar refuerzos. La ciudad, contando con sus propias fuerzas, hizo una defensa heróica del sitio durante treinta días hasta final de junio de 1811. Fue ganada al asalto siendo víctima de la brutalidad de los conquistadores, que se vengaron de su resistencia. Se calcula que más de cinco mil personas de todas las edades fueron sacrificadas y violadas, siendo la ciudad saqueada y destruida.

Destacó en la defensa de Tarragona el general español Juan Senén de Contreras, que gravemente herido fue internado en Francia y encerrado en el castillo de Bouillon, de donde se pudo escapar al año siguiente. Llegó a Londés y fue donde se imprimió su "Relación del Sitio de Tarragona".

El coronel Juan González de Castro, gobernador de Tarragona y jefe del segundo regimiento de Saboya durante el sitio de 1811, murió luchando contra los asaltantes napoleónicos en las escaleras de la Catedral el día 29 de junio.

Conseguido el triunfo de Tarragona el general Suchet recibió de Napoleón el bastón de Mariscal del Imperio. Pero aquella victoria también significó el inicio de su declive por el tiempo y esfuerzos desplegados por los franceses en el sitio y asalto de la antiquísima ciudad amurallada, permitiendo que el ejército inglés aliado con las tropas españolas avanzase desde el sur de la península obligando la retirada del mariscal Suchet y su tropa a su vuelta de paso por la sacrificada y herócia ciudad de Tarragona los días 18 y 19 de agosto de 1813, Llenos de odio y deseos de venganza, la soldadesca acabó de saquear y destruir casas y edificios como los castillos de Pilatos y del Patriarca. El único lugar minado que se salvó fue el fuerte inmediato a la capilla de San Magín, gracias a que la mecha que se había colocado, no prendió.bEllo ocurría el día del santo co-patrono de la ciudad y se consideró un milagro.

El esculor moraebrense Julio Antonio (1889-1919), supo plasmar magistralmente la tragedia tarraconense en el grupo escultórico del monumento "Tarragona als Herois de 1811", conmemorativo del primer centenario del Sitio. La figura central de la matrona romana desnuda simboliza la ciudad de Tarragona y sostiene con ambos brazos el cuerpo desnudo e inerme de un hombre, que a su vez representa la sacrificada población tarraconense. Al lado de éste, sentado a los pies de la matrona se halla la figura desnuda de un joven desfallecido que con el brazo derecho sostiene su espada, simbolizando a uno de los valientes soldados que entregaron su vida en la defensa de Tarragona.


ERNEST VALLHONRAT I LLURBA


(Publicado en "Diari de Tarragona". Martes, 15 de enero de 2007).



Placa conmemorativo del sitio a Tarragona

2 comentarios:

filomeno2006 dijo...

¡y 10 años sin Antonio Herrero (q.e.p.d.)!

Salvador Sáinz dijo...

Aún recuerdo una canción que le dedicaron en "La Parodia Nacional".
A cierto izquierda les va la libertad de expresión si es para decir lo que a ellos les interesa, pero jamás para expresar las ideas de los demás.