jueves, febrero 21, 2008

Lumnie Sopi en "Ana(t)ema"


EL CINE DE KOSOVO
Lumnie Sopi en "Ana(t)ema"


Pasado domingo se hizo pública la independencia de Kosovo armándose el consiguiente revuelo mediático y el rechazo de algunos países, entre ellos España, en reconocer al nuevo estado. La hipocresía siempre ha sido nuestro peor defecto, porque no podemos olvidar que a finales del siglo pasado el gobierno socialista de Felipe González intervino en la llamada Guerra de los Balcanes en la que Serbia fue bombardeada por la limpieza étnica practicada precisamente contra el pueblo albanokosovar.
No voy a entrar en detalles políticos porque no son de mi competencia. Muchos serbios se lamentan de que unos inmigrantes se hayan independizado, desgajando una parte de su territorio, pero no me gusta echar leña al fuego en una disputa que enfrenta a dos pueblos por la sencilla razón de que soy pacifista y no me gusta la violencia proceda de donde proceda.
Sí me voy a referir al nacimiento del cine kosovar.
En la pasada Mostra de Valencia conocí a la actriz Lumnie Sopi y a su marido el realizador Agim Sopi. Presentaban una película llamada Anatema precisamente bajo pabellón kosovar aunque oficialmente la película sea albanesa. Lumnie me preguntó porqué no había incluido Kosovo en mi libro Manual del cine mediterráneo y le respondí que hasta que la independencia no sea oficial no puedo hablar de este estado.
Actualmente como la independencia es ya un hecho sí puedo hablar del cine kosovar una de sus primeras películas es precisamente la que nos ocupa.
Anatema trata precisamente de la violencia en los Balcanes y de sus consecuencias, también de la hipocresía de la sociedad en este caso la kosovar porque el argumento gira alrededor de una periodista (Lumnie Sopi) que es violada, junto a otras mujeres kosovares, por unos soldados serbios quedándose embarazada. Ese hecho desencadena que la protagonista se vea mancillada por los serbios, pero al mismo tiempo marginada y vilipendiada por su propio pueblo que no acepta que de sus entrañas haya nacido el hijo de un enemigo.
La situación dice muy poco sobre el pueblo kosovar porque su reacción es poco racional, una criatura se define por la educación que recibe y las influencias que perciba, no será nunca un enemigo por cuestiones genéticas.
La trama gira alrededor del aislamiento que sufre el personaje central y denuncia la violencia serbia, el tráfico de niños recién nacidos que venden a matrimonios que no hayan podido tener descendencia biológica.
También sale malparada la OTAN, muy despistada ideologicamente, aunque el desarrollo de la película transcurra por la senda del cine de género. Esperemos más muestras de esta naciente cinematografía y deseamos que la zona llamada de los Balcanes encuentre de una vez la paz que tanto necesitan.




Salvador Sáinz y Lumnie Sopi

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