viernes, noviembre 23, 2007

FERNANDO FERNÁN-GÓMEZ



En este país Cada vez que se muere alguien tenemos que soportar una andanada de hipócritas comentarios ensalzando a quien se ha ido, aunque sea alguien que en vida ha sido apaleado e injuriado a destajo. Fernando Fernán-Gómez caía mal a casi todo el mundo y con razón porque era un ser insoportable. Eso no quiere decir que lamente su pérdida, como lamenté en su día la de santa Pilar Miró a pesar de que me caía gordísima.
Con el personaje que nos ocupa debo de ser justo. No admiraba para nada al ser humano, antes lo contrario. Me topé con él una vez en Barcelona, año 1990, en una mesa redonda sobre cine español con José Sacristán, Ana Mariscal y José Luis López Vázquez entre otros que no recuerdo.
Ni le saludé, ni me presenté, ni le hice demasiado caso. Empero, una vez he resaltado la parte negativa de ese personaje, no sería justo poner en la balanza la parte positiva. Sí como persona no me gustaba absolutamente nada, como profesional era una de mis ídolos. Era y es, porque aunque la persona se ha ido para siempre quedan sus películas para recordarle. Sí, como actor me parece uno de los mejores que hemos tenido en nuestro cine español, pero más le admiraba como creador y como realizador. Para mí su mejor época fue en los años 60, durante el franquismo cuando rodaba auténticas joyas como La vida sigue, La vida alrededor, La venganza de don Mendo, El Extraño viaje, La vida por delante y otras. Curiosamente las que empezó a rodar durante la democracia me interesaron menos porque habían perdido su carácter corrosivo. Aquella terrible época del cine español cuya producción no gustaba a nadie. "No sabemos hacer las películas que gusta a la gente" comentó con cierta amargura. Yo me atrevería a decir que la realidad no era así, no dejaban hacer el cine que gusta a la gente por intereses partidistas. El amiguismo, cáncer intrínseco del cine español durante el franquismo y durante la democracia llevó a nuestra cinematografía a un callejón sin salida.
España siempre ha estado gobernada por dictadores en un sentido u otro. El Generalísimo Franco duró 40 años porque nuestra patria es tierra de aduladores, lameculos, fantasmas y oportunistas que siempre se suben al carro del vencedor aunque éste carezca de moral y de ética.
Y los políticos que le han sucedido en la democracia no son menos. La administración no ha hecho más que favorecer a "los suyos", a quien les interesaba por razones políticas y personales, jamás profesionales.
Por eso, la carrera de este personaje durante la democracia perdió su carácter corrosivo y se volvió acomodaticio. En los años perdí mi interés por él y sólo me queda el recuerdo de su obra anterior que para mí es mucho más valiosa.
Fernando no era tonto, era muy listo, más de lo que la gente se imaginaba. Se acomodó a la nueva situación y vivió de ella hasta el final.
Su película más divertida fue, para mí, La venganza de don Mendo, basado en una obra de Pedro Muñoz Seca. Naturalmente la Ley de la Memoria (selectiva) Histórica se olvidó de que fue asesinado en Parracuellos del Jarama, y al señor al que atribuyeron esa masacre ha sido homenajeado como si fuera un santo de estampita.
Muchas veces creo que no hemos cambiado tanto como se dice, seguimos adulando a gente que sólo se merece que les lancen alcachofas, y es que en nuestro amado y odiado país, la ideología dominante no es ni la conservadora ni la socialista. Es el camaleonismo.


1 comentario:

filomeno2006 dijo...

Gran actor, sin duda, aunque no figura entrañable como las de Fernando Rey, Antonio Garisa o Amando de Ossorio, por ejemplo.