sábado, octubre 27, 2007

XXVIII MOSTRA DE VALENCIA

Izquierda: Céline Brotons (productora de "La Maison jaune"), Guillaume Daporta (guionista de "7 ans"), Amor Hakkar (director de "La maison jaune"), Jean-Pascal Hattu (director de "7 ans").
Derecha: Salvador Sáinz y Nasser Bakhti (director de "Aux frontères de la nuit").

Pasó la XXVIII Mostra de Cinéma del Mediterraneo y en la clausura los vencedores fueron las películas argelinas "La maison jaune" de Amor Hakkar y la francesa "7 ans". También hubo premio para Nasser Bakhti, presentado en la sección informativa.
No más salir del Palau de la Música, Amor Hakkar exclamó; "¡Ganar un premio es maravilloso, pero hacer una película es mucho mejor!". Al acabar la ceremonia fuimos a la cena de clausura en donde me senté con los francófonos, precisamente los vencedores.
Departimos muy a gusto.
Esta Mostra demuestra que se puede hacer buen cine con muy poco dinero y sin grandes estrellas, ni efectos especiales. "7 ans", trata de una mujer cuyo marido está en la cárcel durante ese tiempo, pero como al parecer los franceses están muy retrasados respecto a los españoles, los presos no pueden tener relaciones sexuales con sus parejas, el carcelero del marido debe de consolar a la esposa con su consentimiento. Curiosa situación que nos hace recordar otros tiempos de nuestra historia. Esa cárcel tan opresiva parece una cárcel franquista.
"La maison jaune" es una historia muy sencilla. Amor Hakkar llevaba 15 años sin rodar una película, al fallecer su padre le lleva a enterrar a su Argelia natal redescubriendo su tierra y sus paisajes. En homenaje a sus raíces realiza este sencillo drama sobre un campesino que vive apartado con su esposa e hijas, un día le comunican que su hijo policía ha fallecido y debe recoger su cadáver. Toda la trama gira alrededor del medio de devolver la alegría a su esposa, deprimida por la muerte súbita de su hijo.
La historia está muy bien narrada y se nota que ha puesto todos sus sentimientos en la misma. Eso es lago que se ha perdido en nuestras carteleras con películas hechas para ganar mucho dinero aunque sea a costa de perder la calidad y contar siempre las mismas historias.
La Mostra es un revulsivo contra ese cine clónico que padecemos, un cine que ha dejado de ser arte para contarnos siempre las mismas patrañas como si fueran una fábrica de churros.