domingo, agosto 05, 2007

LA POLÉMICA DE "EL JUEVES"



No me cae bien la Monarquía y no precisamente por cuestiones personales. A lo largo de la Historia su influencia ha resultado absolutamente nefasta, por motivos nada patrióticos ha organizado guerras para anexionarse territorios y quedarse con los tributos de sus ciudadanos a los que se han dedicado a exprimir miserablemente.
La Monarquía ha creado odios entre pueblos, odios que aún azotan y deterioran nuestra convivencia aunque muchas veces azuzados por políticos que tienen la desfachatez de llamarse republicanos. Odios que perduran a través de los tiempos aunque los responsables hayan desaparecido hace siglos de la faz de la Tierra.
Hipocresía hay mucha en esta sociedad como por ejemplo la Ley de la Memoria Histórica en donde nuestro pasado es tergiversado en función de intereses de los actuales políticos. Si no fijémonos un detalle. En febrero de 1917, una revolución democrática en Rusia derrocó a los zares. Su lider se llamaba Kerensky, un político socialdemócrata que intentó crear una república en la antigua y vieja Rusia para modernizarla y librarla de la nefasta influencia zarista. Pero ese proyecto se malogró gracias a un golpe de Estado dirigido por el comunista Lenin, uno de los mitos más increíbles jamás creados, e instalar así una de las dictaduras más sanguinarias de la Historia de la Humanidad que costó la vida a millones de personas.
En 1936, otro República, esta vez española, se vio atacada por dos flancos. Unos políticos que deseaban repetir la experiencia soviética y otros derechistas que tenían miedo de una segunda Revolución comunista dados tan poco edificantes antecedentes. Estos ganaron la partida y gobernaron durante cuarenta años que no resultaron demasiado afortunados.
Cuarenta años en donde la clase política y la prensa se dedicó a la adulación más vergonzosa, pero al fallecer el Caudillo resulta que el anterior impoluto jefe de Estado se ha convertido no más ser enterrado en el Valle de los Caídos en un terrible diablo que apesta a azufre, en todo un ser malvado, egoísta y criminal.
Se ha olvidado que si duró cuarenta años aquella denostada dictadura fue precisamente porque nadie le contestó, fue adulada hasta extremos delirantes y jamás se les negó la razón en todos sus desatinos.
Dos hechos paralelos, muy semejantes, son analizados como vemos de formas muy radicalmente distinta. La Revolución Rusa se ha mitificado y se han justificado todos sus crímenes, se pasan por alto situaciones aberrante que provocó el sufrimiento de millones de personas, se realizaron en su nombre horrendos crímenes contra la Humanidad totalmente execrables. Sin embargo, Franco que a fin de cuentas hizo lo mismo no para de recibir exabruptos, condenas y demonizaciones de toda índole como si su perversidad fuera metafísica y además obra de un sólo hombre ignorando a todas las personas que lo jalearon y se escondieron tras su reducida apariencia. Parece ser que un genocida es bueno o malo según conviene a nuestros actuales políticos y a sus acólitos de la prensa, mientras miles de adocenados borregos sin opinión asienten miméticamente sin saber de qué va el asunto. Encontrándonos con presuntos rojos que se han llegado a creer que Lenin fue el creador de La Iliada y era un santo de estampita.
Por lo que respecta a nuestra familia real, personajes nombrados a dedo por el denostado Caudillo son los héroes principales de la prensa rosa, unos seres verdaderamente insufribles de sonrisa dentrífica que siempre aparecen holgazaneando en yates y demás pijerías.
Es un escándalo que el cargo de Jefe del Estado que representa a todo un pueblo sea heredado como si ese Estado fuera de su propiedad privada. Da la impresión que los españoles en vez de seres humanos somos en realidad ganado y que esos personajes son nuestros dueños que pueden disponer de nuestras vidas como les venga en gana.
Nuestra política actual es una auténtica vergüenza, un circo de engañabobos, de charlatanes de feria y de impersonales acólitos que repiten incesantemente todas sus gilipolleces sin ningún rubor. Un espectáculo patético de aduladores, de tonterías y de asnadas que nos hacen sonrojar por su desvergüenza.
Lo malo es que de momento no tenemos arreglo. Y esos vividores se pegan la vida padre a nuestra costa mientras muchos ciudadanos pasan hambre, viven con sueldos ridículos y en algunas comunidades los ciudadanos se pelean por tonterías absurdas, en Cataluña porque unos hablan catalán y otros castellano. Padeciendo eternamente crispaciones absurdas por temas irrelevantes carentes de la menor importancia.
Sí algo es un escándalo es la vidorra que se pegan esos parásitos a nuestra costa sin que nadie ose ponerlos en cuestión, en la que todos asienten ciegamente, se arrodillan mansamente y les hacen reverencias de todo tipo como en su día se las hicieron al Caudillo, actualmente denostado, pero que en vida fue elevado a los altares de la imbecilidad.


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